Los afinadores de quesos

Los afinadores de quesos

COLPISA. José Manuel Vilabella.
¿Quiere usted hacerse inmensamente rico y, además, ser conocido y famoso en el universo culinario? No lo dude, levántese de la silla, deje su trabajo burocrático tan aburrido y rutinario y hágase afinador, afinador de quesos. Es uno de los pocos trabajos con porvenir y, además, es un oficio apasionante. En Francia es una profesión muy estimada y en España comienza a ponerse de moda y se pueden contar con los dedos de la mano, y sobran varios dedos, los privilegiados que se dedican a este menester. Pero, ¿qué es un afinador de quesos?, es posible que se pregunten algunos de mis lectores. Es un caballero que sabe una barbaridad del rey de los productos lácteos y que, cuando están a punto, solo en su momento óptimo, los manda a los grandes restaurantes que figuran en su lista de clientes. El afinador vende perfección, excelencia, oficio, sabiduría.

     

     Los amantes de los quesos curados, los viejecitos que hacemos horario europeo y nos suicidamos poco a poco, sin prisas, cenando todos los días del año este bocado exquisito, sabemos que la evolución de cada tipo de queso es distinta y a veces arbitraria por la complejidad del producto. Hay consumidores que optan por los quesos semi-curados y no diré que se equivocan porque cada uno es responsable de sus perversiones, ya que incluso los partidarios de la cocina saludable aseguran -¡vaya usted saber por qué!-, pasarlo muy bien con los quesos frescos del desayuno. Hay otros que prefieren consumirlos cuando están al borde de la putrefacción, un momento antes de que se conviertan en alimentos tóxicos. Estos cataquesos tienen algo de chulería torera y juegan con su revólver cargado con una sola bala a la ruleta rusa de la gastronomía. Pero el afinador de quesos, como su colega el afinador de pianos, tiene que dominar el do re mi fa sol la si del sabor excelso para que otros disfruten de su pericia, igual que el afinador de pianos está detrás del concertista que interpreta a Mozart de forma sublime, los de quesos son los subalternos del placer.

     

     El queso, que se consume en nuestro país en grandes cantidades, suele gozarlo el comensal en su hogar y cuando acude al restaurante pide de postre algo dulce o un café. No es como en Francia donde la llegada de la tabla de quesos es el colofón glorioso de todo almuerzo respetable. Detrás del tinglado de la antigua farsa, para que se produzca ese momento milagroso en nuestra visita al restaurante, están entre bastidores los benditos intermediarios que aunque son muy criticados en ocasiones, permiten que puntualmente se levante el telón de la cocina pública. Hágase afinador de quesos si no está conforme con su oficio. Si es usted un sabio generoso de las cosas del comer no lo dude. Se hará inmensamente rico, se convertirá en un trabajador satisfecho y hará felices a una legión de gourmets y gourmands de todas las regiones del país.

Buscador

El Almirez

La cocina de cada día
de Pachi Larrosa.

Zarangollo con virutas de sepia
Zarangollo con virutas de sepia

Pelamos las cebollas y patatas, al calabacín le quitamos ambos extremos; a continuación cortamos estos ingredientes a rodajas, siendo las patatas más gruesas que el resto. Ponemos ...

(+) Más recetas de restaurantes.
Carrascalejo Rosado natural 2003
Carrascalejo Rosado natural 2003

Bodegas Carrascalejo, SL Finca Carrascalejo 30180 Bullas

(+) Más catas de vinos.