De las horas del comer

31-03-2020

De las horas del comer

COLPISA, Ana Vega Pérez de Arlucea.

Orden de 7 de marzo de 1940, sobre adelanto de la hora legal en 60 minutos a partir del 16 del corriente. Excmos. Señores, considerando la conveniencia de que el horario nacional marche de acuerdo con los de otros países europeos y las ventajas de diversos órdenes que el adelanto temporal de la hora trae consigo, el sábado 16 de marzo a las veintitrés horas será adelantada la hora legal en sesenta minutos». Así, hace 80 años, España cambió oficialmente de hora (como hicieron muchos otros países de Europa durante la Segunda Guerra Mundial, incluido el Reino Unido) y abandonó el huso horario marcado por el meridiano de Greenwich. De una vez y de momento para siempre, porque terminada la contienda los británicos volvieron por ejemplo a sus fueros temporales, mientras que franceses y españoles hemos continuado con el reloj sincronizado según la hora de Europa Central: +1 GMT.

     La mayoría de ustedes habrán escuchado hablar durante los últimos años de nuestros horarios supuestamente irracionales y de que deberíamos volver «al huso que nos corresponde», discurso que impepinablemente suele achacar a esa orden franquista de 1940 diversos males sociales como la falta de sueño o dificultades para conciliar trabajo y vida personal. También se atribuyen a esta octogenaria ley nuestros horarios alimenticios, ésos que asombran a los extranjeros y según los cuales en España se come generalmente de 2 a 3 del mediodía y se cena entre las 9 y las 10 de la noche. Habrá lectores por supuesto que lleven otros hábitos, pero ya entienden ustedes por dónde voy. ¿Comemos más tarde de lo que deberíamos? Pues no tanto como solemos pensar, ya se lo digo yo. Cuando en Madrid son las 14.30, en ese mismo instante el reloj marca en Londres o en Lisboa las 13.30, hora que no seguramente no suene tan disparatada a sus habitantes. Lo mismo ocurre con la cena: nuestros vecinos lusos suelen sentarse a comerla a partir de las 20 horas, que corresponden exactamente a nuestras 21.

     El problema viene cuando nos empeñamos en equipararnos a países que no comparten nuestra longitud (la que se mide en meridianos y marca los husos horarios) y tampoco nuestra latitud. Por ponerles un ejemplo, el Reino Unido está mucho más al norte que España y tiene menos horas de sol, circunstancia ésta que determina las costumbres más profundamente que las simples manecillas del reloj. Los horarios vitales se han ajustado tradicionalmente para aprovechar mejor el tiempo de luz natural en invierno. Por esa sencilla razón en el norte de Europa las comidas principales del día se hacen a horas más tempranas que las nuestras, porque su día solar invernal es más corto. Para que comprueben ustedes la importancia del paralelo sobre la del meridiano, veamos el ejemplo de Italia: allí suelen llenar el estómago 60 minutos 'oficiales' antes que nosotros (alrededor de la 1 y las 8), pero si tenemos en cuenta el tiempo que separa en aquellas tierras las comidas del anochecer de invierno, resulta que van al mismo compás que España.

     Quejas de turista

     Es más -y agárrense que vienen curvas-: desde aquel para muchos fatídico cambio horario de 1940, los españoles hemos incluso adelantado las horas de comer. Porque ya incluso antes de aquella fecha no era raro comer a las 3 de la tarde y cenar a las 10, rutinas que traducidas a +1 GTM serían ¡nada menos que a las 16 y 23 horas! Prueba de ello tenemos en un curioso artículo publicado en la revista 'Ciudad' de Madrid, el 14 de abril de 1945. Recuerden, antes del ajuste de hora franquista.

     En esa publicación apareció traducido un texto del periodista estadounidense John Gunther para la 'Esquire' estadounidense, en el que recogía sus impresiones sobre un viaje reciente nuestro país y especialmente sobre la gastronomía española. «Otra de las cosas cu-riosas e interesantes en España referente a las comidas es la hora en que se come, excesiva-mente tardía. Por lo general el almuerzo es de dos y media a tres de la tarde, y en cuanto a la cena, raro es el restaurante que servirá algo antes de las nueve y media de la noche. Mis órganos internos sufrieron muchísimo teniendo que esperar hasta las diez o las once, y a veces hasta las doce, para empezar a cenar». Y añadía que «en los restaurantes no empieza el movimiento antes de las diez de la noche; a las once están animados y a media noche es cuando están en todo su apogeo». Ya ven que ni Franco, ni Hitler, ni el huso horario incorrecto han tenido nada que ver con que comamos a teóricas deshoras. Sí que metieron baza ahí las modas, el ferrocarril y la revolución industrial, pero eso se lo contaré la próxima semana.

Buscador

El Almirez

La cocina de cada día
de Pachi Larrosa.

Zarangollo con virutas de sepia
Zarangollo con virutas de sepia

Pelamos las cebollas y patatas, al calabacín le quitamos ambos extremos; a continuación cortamos estos ingredientes a rodajas, siendo las patatas más gruesas que el resto. Ponemos ...

(+) Más recetas de restaurantes.
GALTEA Espumoso blanco Brut Nature Crianza
GALTEA  Espumoso blanco Brut Nature Crianza

Bodegas Serrano Finca La Cabaña, 29 30594 POZO ESTRECHO Cartagena (Murcia) Telf. y Fax: 34 968 556 298 e-mail: vinos@bodegaserrano.com www.bodegaserrano.com

(+) Más catas de vinos.