Acabado del plato / LV
Posee un intenso color verde y un peculiar sabor picante que difiere del de guindillas, pimientas, cayenas y pimentones. Estas dos razones, y otras derivadas de una inusual complejidad sápida, convierten al wasabi, raíz de una variedad japonesa de nabo o rábano reducida a polvo e hidratada, en condimento apreciadísimo por la cocina nipona en particular, y por la creativa en general.
Donde nunca debe faltar su colorista toque esmeralda en el el sashimi, o plato de finos filetes de pescado crudo; tampoco en los arroces de la variada colección de pequeñas delicadezas que engloba el sushi.
El wasabi genuino resulta escaso y caro, y los sucedáneos a base de daikon, un rábano blanco muy abundante en China, suelen suplantarle.