16-09-2010
Portada del libro / LV
Pechugas sin sal, a la plancha y con dos gotas contadas de aceite de oliva, verduras en lugar de fritos al lado del filete, ni acercarse a la pastelería… La peor receta que el médico puede prescribir a un paciente, más que los supositorios o inyecciones, es la de la sémola y los huevos pasados por agua: esto es, seguir una severa dieta.
Salvo que se consulte 'Comer sano y con fundamento', un nuevo libro de Karlos Arguiñano, en el que el televisivo cocinero guipuzcoano enseña a preparar doscientos platos pensados para las numerosas personas que deben cuidar su alimentación por orden facultativa.
Ensaladas, verduras, patatas, pero también gustosos arroces, pastas, legumbres, sopas, cremas, carnes, aves, pescados, mariscos, hasta postres, tienen cabida en el amplio recetario, avalado por la ciencia objetiva de la Fundación Grande Covián.
Especializados en divulgación de conocimientos sobre nutrición y dietética, sus especialistas han analizado y clasificado las propuestas gastronómicas del embajador del perejil en función de su compatibilidad frente a las epidemias del siglo: hipertensión, obesidad, colesterol, insuficiencias renales, osteoporosis, diabetes y estreñimiento.
Más aún: cada receta se acompaña de su análisis nutricional y calórico, así como de un comentario para saber lo que comemos. Sin miedo a chuparse los dedos, porque la alimentación puede ser un placer saludable. Para empezar a degustalo con la vista, el libro se acompaña de 220 apetitosas fotografías encolor.
Comer sano y con fundamento.
Editorial Bainet Media.
20,95 euros.