14-09-2006
Con los años el organismo disminuye su gasto calórico y favorece el aumento de grasas
Los expertos se refieren a ello como 102/88, y no es el resultado de un partido de baloncesto, sino algo más serio. La sabiduría popular lo ha bautizado de diferentes formas –michelines, flotador, salvavidas y hasta rollo abdominal– y lo condena desde hace muchos años, aunque hace ver que pasa de ello.
Ahora, la ciencia ha confirmado las preocupaciones de la sociedad: a la altura del ombligo y sin contener el aliento, los hombres deben tener menos de 102 centímetros y las mujeres, menos de 88, como una forma de evaluar el riego cardiovascular. Se considera que una mujer tiene un alto riesgo cuando su perímetro de cintura mide más de 88 centímetros, mientras que en el caso de los hombres esta cifra debe superar los 102 centímetros.
Unos 17 millones de personas fallecen cada año en el mundo debido a enfermedades cardiovasculares, y la obesidad abdominal adelanta entre 4 y 8 años la posibilidad de sufrir el primer infarto. Según indica la Sociedad Española para el Estudio del Corazón, el sobrepeso abdominal supone riesgo de infarto, hipertensión arterial, cáncer, infertilidad, cálculos de vesícula, diabetes y problemas articulares.
Dicen los expertos que cada vez que el abdomen supera 14 centímetros la cifra aconsejable, el riesgo cardiovascular aumenta entre un 21% y un 40%. Es el síndrome metabólico, que agrupa, al menos, tres de los factores siguientes: triglicéridos superiores a 150 mg/dl, colesterol HDL bueno inferior a 40 mg/dl en hombres y 46 en mujeres, presión arterial superior a 130/85 mm. Hg y glucosa en ayunas superior a 110 mg/dl.
¿Por qué la grasa se acumula en cintura y abdomen? Por la conjunción de malos hábitos alimenticios, como las excesivas calorías; freír los alimentos y utilizar mucha grasa en la cocina; quesos, mantequilla y margarina; carnes grasas, ‘sacramentos’; bollería en el desayuno o en la merienda; alcohol; no desayunar o hacer menos de 4 pequeñas comidas diarias; aperi- tivos, fiambres, embutidos y patatas ‘chips’; beber más de una copa de vino al día –las mujeres– y más de dos, los hombres.
A esto se une el sedentarismo y una escasa actividad física aeróbica o falta de ella. La grasa se deposita en el abdomen y para combatir ese proceso es excelente caminar todos los días 30 minutos, nadar, hacer bicicleta… La edad es también un factor que propicia la obesidad, pues con los años el organismo disminuye su gasto calórico y favorece el aumento de grasas. Y sumemos los cambios hormonales propios de la menopausia y el estrés, que libera hormonas como la adrenalina y cortisol, favorecedoras de la liberación de grasas en el abdomen.