16-08-2005
Los japoneses son grandes consumidores de soja, que les protege de los cánceres de mama y próstata / LV
Los japoneses tienen el récord de longevidad: la esperanza media de vida para las mujeres es de 84,6 años y la de los hombres, de 77,8 años. Y, con estas cifras de expectativa de vida, están a la cabeza del mundo. En el archipiélago de Okinawa, la proporción de centenarios es el doble que en cualquier país europeo, por ejemplo, Francia o España: el 33,6 por cada 100.000 habitantes ha superado el siglo, según dicen los expertos. Sin embargo, la obesidad preocupa a los organismos sanitarios japoneses, pues alcanza ya al 4% de los ciudadanos, cuando en Francia llega al 10%, al 14,5% de los jóvenes españoles y al 20% de los adultos. En Estados Unidos, mientras tanto, el porcentaje de obesos se sitúa en el 30%.
Los japoneses ingieren unas 1.800 calorías diarias; los españoles, 2.300; y los norteamericanos, 2.800. Los españoles observan una dieta basada en el pescado, el aceite de oliva, las frutas y verduras, lácteos y vino cada vez mejor. Viven más y las mujeres se encuentran a la cabeza del mundo (83,7 años de media), en tanto que los hombres ocupan el séptimo lugar (75,6), por delante de Estados Unidos.
Los japoneses, una civilización agrícola y pesquera, disponen de una industria tecnológica pionera y costumbres culinarias que son la base de su longevidad. Comen soja de forma habitual, con la consiguiente aportación diaria de isoflavonas y genisteína, que les protege de los cánceres de mama y próstata. Los vegetales y las frutas están ommipresentes y garantizan muchas vitaminas, minerales, polifenoles y un buen aporte de antioxidantes.
Además, consumen pocas grasas pero de calidad: apenas recurren a las carnes, quesos y productos lecheros, y presciden de la mantequilla, por lo que el régimen tradicional japonés aporta apenas grasas saturadas. Para cocinar utilizan el aceite de colza –con una relación ideal de omega-3– y disfrutan de las algas, que se toman habitualmente cocidas como acompañamiento de cereales, verduras, sopas y ensaladas. Estos vegetales marinos aportan vitaminas minerales y otros elementos que ayudan contra el colesterol, la hipertensión y la anemia.
A esto se suma su afición por el té verde –es rico en antioxidantes y diurético y frena el envejecimiento– y por el pescado, que para muchos japoneses es las única proteína de su dieta, rica en grasas insaturadas omega-3 y una formidable fuente de vitaminas y minerales.
La cocina japonesa, la fusión cultural y el intercambio de platos y conceptos han popularizado términos como miso, surimi, mirin, kamaboko, etc.