10-05-2005
Verduras y hortalizas, imprescindibles en la diete mediterránea / LV
Un hombre sano, de 60 años, que siga una dieta mediterránea puede vivir hasta un año más, que un hombre, de la misma edad y condición física, que no la siga, según un estudio publicado por el British Medical Journal y difundido por Diario Médico. Este trabajo, que ha contado con la participación de Carmen Navarro, del Registro de Cáncer de Murcia, entre otros especialistas españoles, se ha realizado desde la Universidad de Atenas, bajo la coordinación de los profesores Antonia y Dimitrios Trichopoulos.
La dieta mediterránea, caracterizada por el alto consumo de verduras, legumbres, frutas, cereales y grasas insaturadas, especialmente el aceite de oliva, así como por la ingesta moderada de pescado y bajo consumo de grasas saturadas, productos lácteos y carne, y por pequeñas cantidades de vino tinto, ya había demostrado anteriormente sus efectos beneficiosos para la salud y su capacidad para prevenir determinadas enfermedades.
Lo más curioso del estudio de los profesores Trichopoulos es que han sido capaces de cuantificar esa la relación asociativa existente entre la alimentación y la supervivencia. En los últimos años, se ha incrementado el interés por los efectos que la alimentación produce en la salud. En la mayor parte de los estudios realizados, se estudia los patrones en relación a la mortalidad de las personas ancianas, en las que a la edad se suman los efectos acumulativos de la dieta sobre la tasa de muertes.
En el trabajo realizado por los especialistas griegos, en los que se ha contado con la participación de 74.000 hombres y mujeres mayores de 60 años en 9 países europeos. Los investigadores recabaron información sobre la dieta, el estilo de vida, historia médica, tabaquismo y la actividad física, y se midió el nivel de adherencia a la dieta mediterránea en todos los participantes.
Con estos datos, se pudo demostrar que las tasas más elevadas de adherencia a la dieta mediterránea se asociaban a una menor mortalidad.
De hecho, el aumento de 2 puntos, en una escala de 10, en la puntuación de adherencia suponía una reducción de la mortalidad del 8% mientras que el aumento de 3 o 4 puntos se relacionó con una disminución del 11 y el 14 por ciento, respectivamente.
Estos estudios coinciden con los realizados sobre prevención de la enfermedad cardiovascular, basados en el seguimiento de los patrones básicos de la dieta mediterránea en pacientes que ya han sufrido un evento cardiovascular.
La valoración de los datos de adherencia a la dieta, en todos los países participantes, mostró una reducción de la mortalidad de hasta un 7%.
Esta información confirma, según el autor del estudio, los beneficios de la dieta mediterránea y su influencia sobre la esperanza de vida, lo cual es muy útil en las personas ancianas, un grupo que está aumentando de modo espectacular en toda Europa.