21-12-2004
Vino
El consumo de vino no sólo está asociado a un menor riesgo de padecer ataques cardiacos, según un estudio de la Universidad de Harvard (EE.UU.), sino que, cuantas más veces al día se ingiera (los investigadores se refieren a la frecuencia, no a la cantidad), brinda una mayor protección.
Pero también se ha relacionado su consumo con un menor riesgo de padecer cáncer. Los ejemplos más recientes, publicado en la revista médica 'International Journal of Cancer', asociaba el consumo de cuatro vasos de vino tinto a la semana a una reducción del 60% en el riesgo de desarrollar cáncer de próstata.
Y otro más, realizado por expertos del departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Santiago de Compostela, ha comprobado que el consumo regular de vino tinto reduce en un 57% el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón. Al parecer, dos componentes otorgan al tinto esa especial protección: los taninos y el resveratrol (antioxidantes más abundantes en el tinto que en el blanco).
Pero no hay que abusar. Todos los estudios sugieren que la protección deriva de cantidades razonables de vino (de una a tres copas), espaciadas a lo largo del día. Más de esa cantidad tiene efectos perniciosos para el cerebro y para la salud general. Y, por supuesto, cualquier cantidad de alcohol es mala para el feto.