28-10-2003
A principios de noviembre aparecen las castañeras. / LV
A no tardar, las castañeras buscarán el espacio más propicio para encender el calor de su fuego en una esquina y vendernos un cucurucho de tan estimado fruto seco.
Lo suyo es que se instalen la noche del día de difuntos, cuando según la tradición es preceptivo asar y comer castañas de acuerdo con un viejo rito de carácter funerario: antiguas creencias arraigadas en ámbitos rurales, sostienen que por cada castaña ingerida se libera un alma del purgatorio.
A niveles más sofisticados están las castañas confitadas en almíbar (marron glacé), acompañadas de vinos dulces o champagne. El marrón glacé es una golosina de la repostería europea y para su preparación se emplean técnicas depuradas durante siglos. La castaña también es requerida en la alta cocina, especialmente en platos de caza mayor y menor.
La becada, el jabalí y las perdices con castañas son recetas tan exquisitas y consagradas como las ocas y pavos rellenos de castañas.
Castañas: Desde primeros de noviembre hasta bien entrada la Navidad.