21-10-2003
Imagen del producto / LV
A lo largo del tiempo, los bebedores de café, los científicos y los amigos de prohibir investigan la dependencia que el café puede crear en el organismo humano, si bien no se han encontrado pruebas concluyentes para inscribirlo en el libro negro de las drogas.
Otra cosa es admitir que el café que tomamos en España es, con frecuencia, de pésima calidad, y su elaboración deja mucho que desear. Es un problema de desconocimiento y sensibilidad. Desde el tueste natural, ligero y suave, hasta el torrefacto, amargo y requemado, el aroma depende del grado de torrefación. Si lo conserva envasado herméticamente durará largo tiempo, pero una vez molido, sus propiedades se desvanecen rápidamente. Lo importante es molerlo unos minutos antes.
La pureza del agua también es un factor a tener en cuenta. Las alcalinas o muy clorificadas desvirtúan su sabor: hágalo con agua mineral neutra. El café admite comparaciones con el vino: los hay con cuerpo, terrosos, con sabor a chocolate, neutros y acres, afrutados y un poco ácidos, equilibrados...