09-09-2003
La pasta contiene un alto contenido en hidratos de carbono y proteínas.
Originaria de China y Grecia, su divulgación en el siglo XIV la debemos a los italianos. En realidad no es más que trigo manipulado de forma sencilla, a partir de una masa no fermentada hecha con sémolas, semolinas o harina procedente de trigo duro o candeal y agua; luego, para su conservación, se hierve o se seca.
La pasta es un alimento básico recomendado por su alto contenido en hidratos de carbono y proteínas, tarda en digerirse y en pasar a la sangre: la glucosa que forma el almidón se absorbe, no tiene colesterol, pero sí minerales y oligoelementos. Tampoco engorda –sólo tiene un 2 % de grasas– y permite saciar el apetito ingiriendo menos calorías que otros alimentos.
Digestiva y recomendable para estómagos delicados, dietas de hipertensión y estreñimiento, gana en sabor con aceite de oliva virgen.
Cocerla al dente obedece a exigencias fisiológicas, puesto que metaboliza más lento. Para una nutrición óptima no son necesarias dosis superiores a ochenta gramos por persona.