02-09-2003
La almeja es uno de los afrodisíacos más conocidos. / LV
Numerosas materias primas han adquirido la condición de afrodisíacas porque contienen enzimas o sustancias que, en unos casos, potencian la fecundidad, y en otros, el apetito sexual.
Entra las más populares cabe citar el ajo (los asiáticos se frotaban el pene con ajo para provocar la erección) y el apio, porque posee fenomas que incitan a la sexualidad: era uno de los preferidos de madame Pompadour.
Los gladiadores, símbolo de la virilidad, tomaban hinojo para potenciar su agresividad, y los mejillones, a la par que las almejas y los percebes, gozan de fama afrodisíaca por sus formas sugerentes y aportación vitamínica.
La menta, uno de los más conocidos, tiene una sustancia que activa la lívido, y la ostra, es rica en fósforo, cinc y cobre, minerales vigorizantes, como las apetecibles trufas, de las que Casanova era un adicto.
El plátano guarda en su cáscara una sustancia alucinógena, y la vainilla era muy excitante para los aztecas.