02-09-2003
La fruta es el postre por excelencia. / LV
Si en Murcia la verdura constituye una seña de identidad, la fruta es otro puntual reclamo, tan jugosa por sí sola o, en el caso de la naranja, espolvoreada con azúcar y canela, e incluso reconvertidas en pastel, versiones todas ellas muy estimables, si bien ninguna supera en exquisitez a la fruta natural.
No hay dulzor más sensual, jugoso y sutil que el del higo de retallo, la sandía, el melocotón, la granada, la ciruela, el melón, la fresa que se cultiva en la huerta, más pequeña y sabrosa que el fresón, la picota, la pera sanjuanera y la de agua, el níspero, la mandarina, el caqui, la breva, la cereza, la paraguaya o el dátil maduro, todas susceptibles de tomar con sorbete o tarta. Lo importante es elegir frutas de temporada.
Todas, y especialmente las tropicales, deben consumirse en su justo grado de madruez para apreciar sus aromas y sabores. Las tropicales, muy nutritivas, carecen de grasas y casi todas tienen efectos medicinales y terapéuticos.