10-04-2003
1- Déjese aconsejar por el personal del establecimiento. Cada restaurante tiene su personalidad y su estilo. Arroces, carnes, pescados... pruebe en cada local aquello que sea más representativo. Será la forma más fácil de acertar y salir satisfecho.
2- Los profesionales también están para guiarnos en los vinos que pueden acompañar a cada plato. Muchos restaurantes cuentan con sumilleres, expertos que pueden facilitar su elección.
3- No siempre hay que seguir las pautas tradicionales, en los caldos que acompañan al plato se puede experimentar de vez en cuando.
4- Pruebe con nuevos sabores. Conservar la tradición no significa la renuncia a combinaciones originales que quizá puedan sorprenderle. Recuerde que el típico bocadillo de lomo siempre podrá comerlo en casa.
5- Si acude a almorzar o a comer a un restaurante, olvide el estrés. Relájese y prepárese para disfrutar. Recuerde que comer es un placer.
6- ¿Quién no ha vivido alguna situación desagradable entre algún cliente y el personal del restaurante? Defienda sus derechos como consumidor, pero recuerde que los camareros merecen un respeto.
7- Comer bien no es sinónimo de comer caro. Por eso, no sólo debe dejarse llevar por los precios si está buscando un restaurante de calidad. Las referencias de conocidos o guías gastronómicas suelen ser útiles.
8- Comer sano es una de las preocupaciones del gourmet actual. En Murcia hay unos productos inmejorables. Observe que los alimentos que le ofrecen son de calidad.
9- Los restaurantes suelen ofrecer menús más ligeros para los que quieren mantener la línea. En todo caso, una canita al aire de vez en cuando no hace daño.
10- Junto a la calidad, la higiene es fundamental. La limpieza, o su ausencia, puede ser reflejo de lo que hay en al cocina.