18-03-2003
Aunque los zumos que podemos encontrar en el mercado afirman en su presentación proceder de la madre naturaleza, la mayoría se deriva de concentrados reconstituidos con agua a los que a veces se añaden azúcar y vitamina C. ¿Es mejor el zumo casero o el industrial? Es una pregunta que nos hacen de forma recurrente: lo mejor es el zumo natural hecho por uno mismo exprimiendo naranjas –u otras frutas–, por la mañana o incluso la noche anterior, que en el frigorífico no pierde virtudes. Luego vienen las presentaciones comerciales, que, cuando no se puede otra cosa, pueden ser válidos.
Por su tratamiento industrial, los zumos pueden ser pasterizados –llamados también zumos frescos– con un tapón que indica su procedencia, duración de unos 20 días y conservados en frío, o esterilizados o UHT, con mayor tratamiento de calor, generalmente, en envase brik. Estos últimos no necesitan frío para su conservación, duran más de 6 meses, pero, una vez abiertos, es conveniente consumirlos antes de cinco días.
Por lo general, los esterilizados o UHT proceden de concentrados de naranja a los que se añade agua, y a veces azúcar y vitamina C, mientras que los pasterizados vienen de fruta fresca exprimida. Con esta clasificación, el consumidor puede hacerse una primera opinión. La otra parte de los zumos no es menos importante: sólo es zumo el que lleva 100% de zumo, venga de producto pasterizado o esterilizado.
Fíjese bien si en la etiqueta figura la palabra zumo, o en su caso néctar de fruta, que no es otra cosa que zumo, más agua y azúcar. En el de naranja lleva el 50% de zumo y el resto es agua, con un añadido máximo de 20 gramos de azúcar. En el de melocotón, el zumo mínimo baja al 45%, y en otras frutas (grosellas o limones) sólo el 25% es zumo de verdad.
El refresco a base de zumo lleva entre el 8 y 12% de zumo e incluso menos, y el refresco aromatizado, con la fruta como reclamo, sólo lleva aromas. Lea las etiquetas y sepa lo que compra. Los zumos pasterizados son más caros que los concentrados, y en principio no llevan azúcar, aunque la ley permite hacerlo para corregir la acidez. Insistimos, lea siempre las etiquetas.