29-10-2002
NUECES PARA EL CORAZÓN
Somos lo que comemos». Este viejo aserto no falsea demasiado una realidad en la que, con mucha frecuencia, nuestros hábitos marcan nuestra forma de ser y de comportarnos. Una dieta sana y equilibrada ayuda a combatir enfermedades y a mejorar la calidad de vida. Además de frutas, verduras, cereales, lácteos, legumbres, pescado… en una dieta sana no deben faltar los frutos secos y, sobre todo, un puñado pequeño de nueces, en sustitución de determinados alimentos grasos.
Por su elevado contenido energético, mucha gente tiende a eliminarlas, junto a los demás frutos secos, para cuidar su nivel de colesterol, y eso es un error debido a la mala información. Porque, en realidad, las nueces no sólo no tienen colesterol y no lo suben, sino que recientes estudios científicos afirman que contribuyen a eliminarlo.
La explicación a esta novedad es sencilla y conviene atender a sus conclusiones para evitar nuevos errores: el colesterol en sangre se transporta en lo que se llaman lipoproteínas de baja densidad, LDL o colesterol malo, y las grasas insaturadas de las nueces reducen esta sustancia.
La nuez contiene en gran proporción ácidos grasos esenciales, como el linoleico (omega-6) y alfa linolénico (omega-3), que cumplen estas funciones. Además, este fruto seco contiene proteínas de calidad, fibra que ayuda al tránsito intestinal y vitaminas del grupo B, que son excelentes para equilibrar el sistema nervioso.
Finalmente, este alimento, cuyo consumo se transmite de generación en generación, es rico en fósforo, magnesio, calcio, potasio, hierro, cobre y vitamina E antiradicales libres. Por todo ello, se puede afirmar que nos encontramos ante un alimento precioso para prevenir el proceso de envejecimiento y algunos tipos de cáncer.
No son éstas sus únicas virtudes, porque se trata de un producto comestible muy energético. Basta decir que sólo seis nueces suponen 600 calorías (la cuarta parte de nuestras necesidades diarias), y por ello es conveniente sustituir otras grasas por las nueces; de lo contrario, engordaremos.
Esta es la principal precaución para incorporar las nueces en la dieta, porque ha quedado demostrado que se trata de un complemento de alto nivel.