01-10-2002
Acaba de publicarse un estudio muy significativo y demoledor sobre los hábitos alimenticios de los jóvenes. El 21,9% de los chicos y chicas jóvenes y adolescentes comprendidos entre 15 y 16 años comen fatal –dos o más raciones de galletas y bollería industrial al día–, mientras que el 23,6% de las chicas y el 18,8% de los chicos consumen cuatro veces o más a la semana chucherías saladas como patatas fritas chip, cortezas, gusanitos, etc.; productos que pueden encontrarse en decenas de establecimientos callejeros.
Para seguir con el desastre, el 12,5% no toma un solo vaso de leche al día, mientras el 56 % no alcanza los dos vasos al día de este alimento básico. Por otra parte, el 30% de los ciudadanos de menor edad descarta consumir fruta y zumos naturales, y el 33% toma menos de una ración de verduras y hortalizas diaria.
El consumo medio de las carnes y derivados –como filetes de vaca, ternera, pollo, cerdo, hamburguesas, embutidos y salchichas– es de 3,2 raciones diarias, bastante bueno y es superior en los chicos. Además, comen pescado tres veces a la semana (un dato que llama la atención), cinco de arroz y pasta, tres de legumbres, y otras cinco de huevos y tortillas.
Se deduce así que el consumo de carnes, huevos, pescado, arroz, pasta y legumbres es válido, mientras que el de frutas y verduras resulta muy bajo. Por el contrario, son preocupantes las cotas que alcanza la preferencia por la bollería industrial y las chucherías saladas.
Finalmente, el estudio recoge otra de las consecuencias de una alimentación desviada: la obesidad. El 20,7% de los chicos y el 36% de las chicas consideran que tiene exceso de peso o están obesos, con los efectos que esta circunstancia producirá en su salud, sobre todo, cuando lleguen a la edad adulta.
Así queda descrito el preocupante panorama que se registra en el país prototípico de la cocina y dieta mediterráneas. Y las consecuencias de estos hábitos podrían resultar incluso más alarmantes porque, si se añaden hábitos determinados como el consumo de tabaco, alcohol o drogas, la salud de nuestra población se puede resentir a corto y medio plazo.