09-07-2002
Más consistente que una banderilla o un pincho, y menos que una comida, el bocadillo está claramente definido por el diccionario como un alimento entre panes. Si éste es de molde, pan inglés, se trata de un sandwich.
La verdad es que los bocadillos son tan viejos como el pan. Ya en la Roma clásica existía una calle en el barrio popular de la Subura llamada Vía Panispera, nombre que alude al pan con jamón; sin duda, una fusión que puede considerarse el más antiguo de los bocadillos.
Lo del sandwich es, sin embargo, relativamente moderno, y tiene su historia. Este emparedado con aires aristocráticos fue inventado en el siglo XVIII por el cocinero del político inglés John Montegu, conde de Sandwich, quien, al parecer, tenía una afición desmedida por el juego. Su jefe de cocina preparó este refrigerio, cómodo de consumir, para permitirle comer y seguir jugando. Cómo no, el invento se puso enseguida de moda.
Siguiendo con el diccionario, después de explicarnos que un bocadillo se prepara partiendo un panecillo en dos mitades entre las que se ponen alimentos variados, nos indica que se llama también bocadillo al refrigerio que los trabajadores y estudiantes suelen tomar entre el desayuno y la comida. Si seguimos profundizando, veremos que la palabra bocata también está admitida con el mismo significado.
Motivo de huelga
La definición de bocadillo como comida de trabajadores tiene su miga, porque una de las primeras huelgas que vivió la dictadura franquista fue causada por la suspensión de la parada del bocadillo, un cuarto de hora de descanso al que tenían derecho los obreros para consumir un suculento tentempié.
Un bocadillo sabiamente preparado debe tener, desde luego, el pan apropiado, un aporte proteico de carne o pescado, con perdón de los vegetarianos, y una verdura refrescante. Un poco de salsa o grasa le confiere una agradable untuosidad.
No todos los panes son apropiados para cualquier bocadillo y, puesto que es el componente principal, saber elegirlo con tino suele ser la clave del éxito.