21-05-2002
La prestigiosa revista Circulation se hace eco del hallazgo de un nuevo colesterol, a sumar a los tres más utilizados en la práctica médica: el HDL o bueno, que protege al organismo con niveles elevados –por encima de 60 mg/dl tiende a ser beneficioso y evita las complicaciones de los ateromas–; el LDL o malo –normal, menos de 100 mg/dl; alto por encima de 160 mg/dl, que se asocia al desarrollo de complicaciones cardiovasculares y favorece el desarrollo de placas de ateroma; y el colesterol total –normal, menos de 200 mg/dl; y alto por encima de 240 mg/dl–. A este trío, como decimos, se suma una variedad peor, que los científicos llaman forma oxidada de la LDL (ox-LDL) y cuyos niveles sanguíneos se relacionan con la gravedad de la enfermedad cardíaca.
Los investigadores han descubierto que la LDL oxidada es más elevada en los pacientes con placas de ateroma. No se olvide que la aterosclerosis es un estrechamiento de las arterias causado por estas placas en su parte interna y que esta situación puede dar lugar a episodios coronarios como el infarto de miocardio.
El tratamiento en todos los casos lo marca el médico, aunque es bueno recuperar la dieta mediterránea, rica en antioxidantes. Así, cereales, pan, legumbres, pasta, verduras, hortalizas, frutas, leche desnatada, yogur y aceite de oliva virgen serán de consumo diario; de 2 a 3 veces por semana, pescado, leche entera, queso, huevos, frutos secos y aves; y sólo esporádicamente repostería industrial y carnes rojas. Menos del 30% diario de grasas, fibra suficiente que colabora a eliminar el colesterol por las heces, y hacer ejercicio físico (caminar una hora) que baja el LDL o malo y aumenta el HDL o bueno.