09-09-2000
Forman parte de esa cocina de envoltorio en desuso por razones obvias: falta de transparencia gustativa, táctil, visual, etc. No hace muchos años, cuando emergia la alta cocina vasca, se llevó el txangurro a la donostiarra o al horno a crêpes de txangurro, sustituyendo el caparazón del centollo o buey de mar, pues con ambos mariscos se prepara la fórmula, aunque la originaria y mejor sea con el primero, por las "novedosas hojuelas" de harina, leche y huevo.
Paradogicamente, el origen de las crêpes es antiquísimo, nombre que viene del latín crispus, crespo, rizado, ondulado...y que llega al francés en el siglo XIII. En realidad no pasan de ser una pasta de harina frita a la sartén, que puede emplearse tanto en cocina salada como dulce. La receta más famosa ha sido las crêpes Suzette, perfumadas con mandarina y flambeadas con curaçao, que datan de finales del XIX.