Mesón la Torre

Mesón la Torre

Mesón la Torre

"Me entretengo demasiado en la cocina", dice a modo de disculpa Angelita Muñoz, cuando esa filosofía se ha convertido en una rara virtud desde que las nuevas generaciones prefieren la comida fast food término anglosajón que significa todo lo contrario, comida rápida, plana, precocinada, ajena a los valores de la cocina mediterránea construída a base de laboriosidad, experiencia e imaginación.

Las nuevas pautas culinarias no pueden desdeñar tesoros como el cocido, el guiso de pavo, el consomé de gallina casera con pelota, el guiso de patata y bacalao, la olla de cerdo o el arroz y verduras que tan amorosamente hace Angelita, ni incluso del pan casero donde la harina se impone a la levadura, sinónimo de apariencia y superficialidad: «Era tan pequeña-recuerda- que no alcanzaba a la artesa y ya veía a mi madre amasar y guardar un poco de creciente para el próximo amasijo. A los 15 años ya amasaba».

El pan casero, impregnado de aceite de oliva virgen extra Manzano, redondo, crujiente y esponjoso, es principio y fin de toda comida en el Mesón La Torre, restaurante de carácter familiar regentado por Mariano Muñoz y sus hijos Mariano, Miguel Angel y Emilio, que se caracteriza por celebraciones masivas y por comidas de negocios o familiares, al calor de la doble chimenea, entre paredes pintadas de color ocre y siena, viejas plateras, suelos y zócalo de barro tratado, cubres y manteles blancos de algodón, alacenas repletas de vino, copas de pie alto...

El abanico de opciones es diverso, pero no puede renunciar a la ensalada de tomate con ventresca, a los chipirones fritos sobre un lecho de ensalada de pimientos y a los buñuelos de bacalao.

Después llega a la mesa, humeante y oloroso, el sensacional guiso de pavo con pelotas que, en realidad, se elabora con pava por ser su carne es más tierna y sabrosa. “Me entretengo demasiado en la cocina” dice Angelita, ahora que las cenas frías ganan terreno y se aprecia un dominio cada vez mayor de preparaciones culinarias a base de fritos, plancha y en general de todo lo que suponga rapidez y comodidad, desde el uso de alimentos precocinados hasta la charcutería y los patés.

El ancestral y navideño guiso de pava, de la que se escoge ala, cuello y contramuslo, hay que cocerlo lentamente una vez que se ha frito la pava y sofrito cebolla y tomate, asado un par de ajos con azafrán de hebra y hecho un majao de piñones, perejil y los precitados ajos. Cuando la carne está tierna se añaden las patatas atascón, (a gajos) y después las albóndigas, de notable sabor y sutileza.

Con frecuencia, en la cocina vernácula se abusa de grasas y condimentos. No es el caso: “El peligro de las pelotas está en ponerles mucho embutido” coincide Angelita, que mide bien el morcón y elimina el tocino. El resultado es una cocina ligera y suave, rica en matices.

A los guisos de cuchara, que sólo se elaboran previo encargo, se suma diariamente una atractiva oferta de verdura, marisco, pescado y carne.

Fieles a la tradición, en Navidad hacen una antigua receta: cesta de mazapán con crema y cabello de ángel, rellena de peras, ciruelas, albaricoques y guindas confitadas.

MESÓN LA TORRE
Dirección: Carril de la Torre, 50. Puente Tocinos, MURCIA.
Tfno.: 968 30 02 53 y 968 30 23 00
Cierra domingos noche y lunes.
Precio: 30 / 40 euros


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