Acabado del plato / LV
Que no. Que no, hombre que no. Vamos a decirlo de una vez por todas: las legumbres no engordan. Las alubias, los garbanzos, las lentejas, las habas... no engordan. Lo que engorda es el tocinazo que solemos meterles, la grasaza con la que solemos condimentarlas, el panarro que nos metemos con ellas. Pero las legumbres, no engordan.
Pero no sólo es que no engorden, es que son sanísimas. Hoy queremos demostrarles que no es necesario utilizar grasas animales para elaborar un sabroso plato de garbanzos.
Delantal, cuchillo cebollero y tabla de picar y vamos a hacer unos garbanzos con calamares. Con 3/4 de kilo o dos botes de garbanzos cocidos tendremos suficiente. Necesitaremos también uno o dos calamares grandes. También puden usar una o dos sepìas. Lo que mejor vean en la pescadería. El caso es que, de bote o naturales, tenemos ya los garbanzos cocidos y escurridos.
Necesitamos dos cacerolas al fuego con un poco de aceite de oliva. En una de ellas vamos a sofreir un par de pimientos verdes de los italianos muy bien picados y un tomate pelado y cortado en trozos pequeños. Mientras tanto, vamos picando una cebolla tierna y un diente de ajo y lo ponemos a sofreir en la otra cazuela. En la primera cazuela, una vez sofrito el pimiento y el tomate durante unos minutos, añadimos los garbanzos. Los movemos un poco para que se impregnen del sofrito y los cubrimos de agua o caldo de pescado.
Salpimentamos, bajamos el fuego y lo dejamos cocer lentamente unos 15 minutos. El tiempo que necesitamos para atender a la otra cazuela.
Recordemos que en ésta teníamos sofriendo la cebolla y el ajo. Ojo que no se nos queme. Añadimos el calamar o la sepia cortado a cuadraditos, rehogamos y añadimos medio vaso de vino tinto y tres cucharadas soperas de vinagre de vino. Dejamos reducir este jugo y cuando se haya evaporado, cuando se nos empiece a pegar en el fondo de la cazuela, añadimos caldo de pescado. (Pueden usar también caldo de carne o de verduras, no se preocupen de eso en este plato). Damos un hervor y ¡ale hop! volcamos el con tenido de esta cazuela en la que teníamos los garbanzos. Y ahora a darle al manubrio.
En el mortero o en el almirez nos montamos un majado con unos cominos, un diente de ajo, unos trozos de pan frito y dos cucharadas de pimentón dulce. Añadimos el majado a la cazuela y dejamos hervir el conjunto otros diez minutos.
Y ya tenemos un estupendo plato de legumbres con verduras y calamares, pleno de ácidos grasos monosaturados (buenos para el colesterol) sabrosón y saludable. Puede ser perfectamente un plato único acompañándolo, por ejemplo de una simple ensalada de tomate ?bueno, esto, para los que sean millonarios porque el tomate está a un precio que cualquier día de estos, vemos a alguna señorona con un par de ellos en las orejas y una ristra al cuello?.
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