Acabado del plato / LV
Necesitaremos cuatro alcachofas hermosas, una por comensal y doce gambones. Lo primero que tenemos que hacer, ya en casa, es eliminar a mano las hojas exteriores de las alcachofas. Hecho esto, con la ayuda de una puntilla, iremos quitando todas las partes duras, empezando desde la punta del tallo hacia el corazón de la alcachofa. A continuación, cortaremos la parte superior de las hojas y cortaremos cada alcachofa por la mitad longitudinalmente. Es más fácil de hacer que de contar.
Ojo al parche: inmediatamente las pondremos a cocer en agua con sal y un par de tiras de piel de limón. Según vayamos limpiándolas, y cortándolas iremos metiéndolas en el agua, o se oxidarán y se pondrán oscuras. A los 20 minutos de cocción, sacamos y ponemos a escurrir. Mientras fileteamos cuatro dientes de ajo.
En una sartén, ponemos un buen chorro de aceite y cuando esté bien caliente, los ponemos a dorar. Una vez bien dorados, los retiramos rápidamente a un plato con papel absorbente, para que se enfríen y no pierdan su textura crujiente. En el mismo aceite, ponemos un par de aros de guindilla roja seca y las colas de los 12 gambones.
Y ya podemos ir emplatando. En cada plato colocamos dos medias alcachofas enfrentadas (con los tallos hacia fuera del plato). Entre ambas, enlazamos tres colas de gambón y por encima colocamos los dientes de ajo doraditos y crujientes.
Mezclamos el aceite que nos ha sobrado en la sartén con cebollino o perejil muy bien picado y salseamos ligeramente. Por fin, con la ayuda de un colador, espolvoreamos con cuidado pimentón dulce para darle un toque de color. De lujo.
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