Acabado del plato / LV
Necesitamos dos alitas por comensal. Ya saben: si las compran sueltas, seguramente le queden restos de cañamones (el nacimiento de las plumas) y convenga pasarlas por una llama para chamuscarlas. El problema es que ya hay muchas casas que no tienen ningún sistema que produzca llama. Bueno, lo más fácil es comprarlas en bandejas ya preparadas, que vienen limpias.
Dividimos cada alita en tres partes, cortándolas por las dos articulaciones; las salpimentamos y espolvoreamos tomillo molido y un poco de comino y las ponemos a dorar en una sartén.
Reservamos las alitas. Ahora, picamos una buena cebolla tierna, cortamos en rodajas un par de zanahorias grandes y un pimiento rojo en trozos grandes. Lavamos bien unos champiñones y los cortamos en dos trozos. Ojo: los ponemos en un bol rociados en zumo de limón. Si no, se ennegrecerán enseguida.
Sartén al fuego con el aceite donde hemos dorado las alitas; sólo el necesario para hacer un sofrito. Vamos pochando a fuego lento la cebolla; cinco minutos después añadimos la zanahoria y el pimiento. Damos unas vueltas e incorporamos una cucharada sopera rasa de harina. Movemos enérgicamente y volcamos un buen vaso de vino blanco. Dejamos que se evapore el alcohol y añadimos las alitas y los champiñones, cubrimos con agua, añadimos un tallo de apio y dos hojas de laurel y dejamos que se hagan a fuego lento durante 45 minutos.
Bueno, pues esto ya está: coloquen en cada plato las partes de dos alitas bien alineadas y al lado, la guarnición con la salsa. Así es suficiente. Pero si queremos, podemos acompañar este plato con unas patatas paja, por ejemplo. De chuparse los dedos.
VARIACIÓN: Éste mismo plato lo podemos hacer también al horno. Para ello, haremos el sofrito como hemos indicado, sin la harina. Cuando las verduras estén pochadas, las extendemos en una bandeja de horno. Encima colocaremos las alitas y las regaremos con un vaso de agua y un vaso de vino blanco. Las tendremos 30 minutos, teniendo la precaución de darles la vuelta a los quince m inutos para que se tuesten bien por todos los lados. También así nos chuparemos los dedos.
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