Imagen de los vions
Nos estamos pasando. Estamos pendulando de la homofobia a la estupidez y no es plan. Ni lo uno ni lo otro. En esto de la sexualidad pasa lo mismo que en los partidos de fútbol con los árbitros. Lo mejor es que no se note su presencia. Y es que en lo tocante a las tendencias sexuales de las personas humanas, lo suyo es que no se haga bandera de ellas. Tan rechazable es la discriminación como la discriminación positiva. Pero aquí hemos pasado de «fusilar a los maricones» (lo de García Lorca no está tan lejos, no crean) a conceder a la condición de homosexual, un valor añadido. Pero curiosamente sólo a la homosexualidad masculina, no así a la femenina.
Y los fogones y los manteles no podían mantenerse ajenos a esta especie de inflación gay. La última: un jumilla para homosexuales. Cuatro jóvenes socios españoles han tenido la curiosa idea de crear tres vinos supuestamente orientados a los gays y que han llamado UO! Singular Wines. Los empresarios han elegido como tinto joven de la marca a un monovarietal monastrell de Jumilla. Lo han bautizado como Antinoo, en honor al esclavo por el que Adriano mandó construir mil estatuas de mármol. Que ya estaba colgao el tal Adriano.
Ojo al parche a la publicidad de estos vinos: «Colosal. Cuando lo pruebes cierra los ojos e imagina que estás lamiendo mermelada sobre su cuerpo».
Lo que nos faltaba. Por si no teníamos bastante con cosas como «aroma de zarzamoras, torrefactos y notas de hojarasca», ahora hay que ponerse cachondo cuando uno cata un vino. Pero vamos a ver: ¿es que los heterosexuales tienen un paladar diferente? Entonces, los pobres gays, ¿tienen que renunciar a un Petrus? ¿a qué sabe un vino para homosexuales? ¿Las mujeres heterosexuales quieren un vino distinto que las lesbianas? ¿Hay vida inteligente en La Tierra?
Lo dicho. Hoy no fusilaríamos a García Lorca. Hoy lo mataríamos de aburrimiento... con tanta mariconada.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...