IV edición de Madrid-Fusión
La pasada semana se celebró Madrid-fusión, la cumbre internacional de los grandes de la cocina mundial, un encuentro en el que los más vanguardistas cocineros exponen ante el público sus últimos descubrimientos, sus novísimas técnicas culinarias. Y la verdad es que se vieron cosas espectaculares y algunas otras más bien extravagantes. Pero en fín, esto hay que entenderlo como la alta costura de los fogones. Nadie se lo pondría de diario, pero se marcan tendencias que después, el pret a porter de los restaurantes de cada día van absorbiendo.
Primera sorpresa: la parrilla de clavos y la sonda de vapor utilizados para la cocción de alimentos. En cuanto a la parrilla, se trata de una especie de cama para faquires con unos enormes clavos que se calientan al rojo. Después, sobre ellos se pincha la carne para que se ase desde dentro. De esta manera, se consigue una carne con aspecto de cruda, pero con el sabor propio de su cocción. Y la sonda, pues ya se lo imaginan. Cójase una cigala, métale una sonda en su interior y cocínese. Una por una, se supone. No intenten hacerlo en su casa.
A estas alturas, los hidrógenos, los humos, la liofilización y otros procesos más propios de la industria, son cosa superada. Polvo de aceite, caramelos de aceite, cócteles de aceite, son otras innovaciones presentadas en esta edición .
Y lo último: papel con fotos de platos impresas que sabe a ese plato. Como lo oyen. El más vanguardista de los cocineros estadounidenses, Homaru Cantu, cocina un plato, lo fotografía, y saca una copia impresa de ese plato en un papel que tiene el sabor correspondiente. Había que ver las caras que ponía el público que se prestó a probar estos ¿platos? Cocina digital, lo que nos faltaba.
Fusión, señores, fusión. No confusión. Porque vamos a ver:
¿ Dónde coño untamos el pan? ¿eh?
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...