La mayoría de las balanzas de los comercios no da garantías de marcar el peso correcto al vulnerar la normativa de control metrológico: esa es la conclusión, nada menos, de un amplio estudio de una asociación de consumidores realizado en toda España. Un informe parecido publicado hace tiempo sobre los surtidores de gasolina arrojó (nunca mejor dicho) un resultado parecido. No se de qué nos extrañamos, teniendo en cuenta que este es el único país del mundo en el que la picaresca tiene su propia tradición literaria y que nuestro idioma tiene un verbo que describe perfectamente la acción a la que nos estamos refiriendo: sisar. Recuerdo viejas imágenes de ese tendero colocando disimuladamente el dedo sobre la báscula, añadiendo así unos gramos más a los de la propia mercancía (ahora el sistema es más ‘digital’, aunque ya no se use el dedo); o a esa pescatera diciendo aquello de «ahí van, trescientos de almejas bien pesaos», señalando así la excepcionalidad de tamaña precisión; o esa hábil maniobra de pesarte los trozos de carne antes de picarla, de tal manera que no sabemos lo que se queda en las entrañas de la máquina...
Rinconete y Cortadillo pertenecen al la ficción literaria del Siglo de Oro, pero su figura se ha mantenido vigente. Ángel González Palencia en su obra La España del Siglo de Oro retrata acertadamente al pícaro de esta manera: «... es producto del orgullo nacional, una clase de gentes no habituadas al trabajo, y que viven de ciertos servicios(...), hombre que, sin ser verdaderamente criminal, pertenece al hampa; tiene pocos o ningunos escrúpulos.». ¿Les suena de algo?
No se trata de generalizar, pero según el estudio mencionado al principio las irregularidades alcanzan el 69% en el pequeño comercio y en los supermercados, el porcentaje de incumplimientos es del 36%.
En fin, novelas ejemplares, que diría Don Miguel.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...