Pedro Duque comiendo una manzana
Quejarse de la comida en los aviones siempre ha sido un clásico desde que el hombre decidió imitar a los pájaros y meterse en un.ingenio mucho más pesado que el aire y que, sin embargo se sostiene. (casi siempre). La cosa ha mejorado últimamente –en clase vip naturalmente, que al apremio de las compañías de bajo coste ha hecho que empiecen a verse las tarteras en clase turista– con el asesoramiento de los grandes cocineros del momento, que es que están en todas.
Y como están en todo, pues también están en la investigación sobre la comida de los astronautas, que éstos si que tienen de qué quejar se los pobres. Bien es verdad que no les dan zumo de naranja, (ah¡, aquél sumo de naranja de Iberia), pero no hacen vida con la comida. Entre que quien piensa en ella suele ser estadounidense o anglosajón en general, y que se la tienen que comer en el espacio, están más que hartos de porquerías.....
El astronauta español Pedro Duque ha destacado el importante papel sicológico de la comida en los astronautas, que necesitan continuar teniendo referencias de la tierra cuando están en órbita.. Y como no hay manera de llevarse allí arriba una buena fabada (entre sus efectos secundarios serían terribles en tan reducido espacio), pues la NASA está estudiando el tema. Duque asegura que es importantísimo que se aumente la variedad de platos, que habitual mente son estadounidenses y rusos, (entre los que las gambas liofilizadas con una salsa cóctel a las que luego se le añade agua caliente con una jeringuilla es el que más aceptación tiene), con comidas europeas y japonesas. Pues sí, mejoraría bastante la cosa.
El problema es que los procesos a los que hay que someter a esos platos es tal que un cocinero no vería reconocida su creación original. Además, debido a la ingravidez la comida se debe poder consumir sin crear demasiados problemas, pues, por ejemplo, unos guisantes secos se suspenderían en el espacio y el comensal tendría que ir tras ellos para poder engullirlos.
Pues imagínense con una paella. En fin, que si quieren duisfrutar de la comida, mejor que no se hagan astronautas.
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