Barricas de vino / LV
Técnicamente, el efecto es igual entre introducir vino en madera (crianza tradicional en barrica) o madera en vino (virutas)», afirma Reiner Wittkowskyi, presidente de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), cuya influencia fue decisiva a la hora de que la Unión Europea diera el visto bueno hace unos meses a la crianza con virutas de roble: un método que pretende acelerar la acción de la madera sobre el líquido en favor, naturalmente de la productividad; desde luego no parece que de la calidad. Pues el tal Wittkowskyi ese, será todo lo presidente que quiera pero decir semejante cosa es equivalente a afirmar, por un poner, que introducir chorizo dentro de pan es lo mismo que introducir pan dentro de chorizo. O introducir a Reiner Wittkowskyi en agua, o agua en Reiner Wittkowskyi. Y todo el mundo sabe que no es lo mismo.
Es curioso que sea precisamente ahora cuando surja esta polémica. Después de siglos utilizando unos procedimientos determinados (envejecimiento en barricas de madera), justo cuando el vino se ha convertido en la sociedad en algo más que una bebida para acabar deviniendo en toda una cultura, una filosofía, una manera de entender la vida y el placer, en un vehículo de relaciones personales, en un objeto, en ocasiones de culto, en una seña de exclusividad en otras, hay quienes pretenden desvirtuar la excelencia del producto y de su proceso de elaboración mediante el burdo método de meter trozos de madera –astillas, que diría mi abuela– en el divino caldo. El 56% del vino que se comercializa anualmente, que alcanza en total los 256 millones de litros, se ha criado en barricas de roble. Eso algo que hay que preservar.
Reveladora ha sido la reacción de las diferentes regiones españolas ante el dilema. Las grandes y tradicionales productoras de caldos han abominado de esta práctica y en todo caso han exigido que se utilice exclusivamente para caldos «menores» y que además se especifique el método de elaboración en sus etiquetas. Regiones emergentes, sin embargo se han mostrado más «comprensivas».
Pues lo siento mucho. Pero a mi me gusta el chorizo dentro del pan. Y al Wittkowskyi ese, que lo metan en una cuba. De agua.
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«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
El momento más adecuado para incorporar a un guiso especias que van a utilizarse ralladas (como la nuez moscada) o molidas (como las pimientas) es a pocos minutos del final de la cocción. Las pimientas en grano se usan al principio para largas cocciones. ...