¡Virgen Santísima, dónde vamos a ir a parar! Se diluyen las costumbres, se difuminan los principios básicos de nuestra civilización, se trituran las esencias mismas de nuestra condición humana. Estamos perdidos, señores, abocados a una decadencia que dejará en una mera crisis griega la debacle del Imperio Romano.
Todo empezó con la cerveza sin alcohol (?), siguió con las hamburguesas de soja, pasó por el reciente dislate del vino sin graduación y ha terminado en esto: la Comisión Europea ha autorizado la comercialización de Fibrimex. Este invento del maligno consiste en una enzima que une trozos de carne en un filete. Sí señores, ¡un pegamento para crear filetes de trozos de carne, para dar lugar a una pieza de apariencia normal¡ Eso si, la UE advierte de que todos los productos elaborados con este método deben llevar una leyenda en su etiqueta especificándolo. Estaría bueno.
El caso es que el engendro éste pega distintos trozos de carne, incluso de distinta procedencia. Así podríamos estar disfrutando de un entrecot de excelente apariencia, que no haya salido de ninguna vaca, sino de un puzle de carnes de distintas partes de la vaca o, incluso de distintos animales de diferentes especies. Los que defiende su implantación valoran que «a simple vista no se nota la diferencia, y es inodoro e insípido». Pues ahí está el problema, precisamente, que nos la van a meter sin que nos enteremos. Porque uno puede mirar una etiqueta si compra en el súper, pero, ¿que pasará en bares, restaurantes, chiringuitos...etc? Que estas cosas las carga el diablo. Los dueños de la patente, holandesa (no, si...) dicen que esta abominación permitirá filetes del mismo tamaño y forma. ¡Queremos coches, zapatos y televisores del mismo tamaño y forma. Pero filetes, lo que se dice filetes, los queremos únicos, distintos a los demás, y sobre todo, que sean filetes!
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...