Esto del lenguaje es fascinante. Pensemos en las cosas tan radicalmente diferentes que podemos decir cambiando simplemente una letra, una sílaba, una palabra. No es lo mismo decir, por un poner, desarrollo sostenible que sostenible desarrollo, como muy bien han comprendido inteligentes especuladores como Juan Antonio Roca o Paco El Pocero. El orden de los factores, aquí sí altera el producto. Sobre todo el producto que se embolsan algunos promotores-constructores. Otros ejemplos: no es lo mismo decir: «Entreno en coche deportivo» que «en tren o en coche deportivo», o «No sea burra» que «no se aburra», a pesar de que usemos las mismas letras.
En fin, jueguecitos de palabras aparte, fíjense qué diferencia hay entre hablar de un «vaso de vino» y «una copa de vino». Un vaso de vino nos trae recuerdos de una España pobre y triste, de manteles de hule a cuadros rojos y platos Duralex, de vino peleón y magras viandas en la mesa. Más modernamente, de bar de barrio ruidoso, con la televisión en las alturas al igual que el volumen, manteles de papel, barra alfombrada de cáscaras de cacahuete; del chateo de siempre (no el de la web), de tortilla de patata, magra con tomate y michirones; de clase trabajadora, media-baja, o media- media, de monos con restos de gotelé, ropas de Almacenes Árias o de Zara todo lo más. Un vaso de vino recuerda a la España que emigraba.
Una copa de vino, es otra cosa. Es un bar de diseño o una enoteca, quizá un restaurante con pretensiones vanguardistas, con música chill out; es clase media alta, que se las da de entendida en vinos y es vino con denominación de origen. Disfraces de profesional liberal o ejecutivo, diseñados por Adolfo Domínguez, Roberto Verino o Tous. En la barra –minimalista o estilo Zen– tapas de diseño que salen por un ojo de la cara. Una copa de vino es la España moderna, a la vanguardia de la cocina, del deporte o de la arquitectura, destino de corrientes migratorias.
Desde luego, hay que ver lo que da de sí el lenguaje... y la cristalería.
Ponemos a cocer las patatas en un cazo con agua y sal, peladas y cortadas en cubos de unos 3 centímetros de arista. Las tendremos 7 minutos, porque las queremos enteras. Sacamos y reservamos. En ese mismo agua, ponemos a cocer las judías verdes, a las ...
«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
El momento más adecuado para incorporar a un guiso especias que van a utilizarse ralladas (como la nuez moscada) o molidas (como las pimientas) es a pocos minutos del final de la cocción. Las pimientas en grano se usan al principio para largas cocciones. ...