Sandwich elaborado con carne de wagyu / LV
El cerebro universal del ‘Cinquecento’, Leonardo Da Vinci, destiló también su genio en los fogones y, al igual que en otras ramas del saber y a otros genios de la historia, sufrió en sus carnes el desprecio y la burla de sus coetáneos ante lo que éstos consideraban extravagancias de un iluminado. Entre invento e invento, el joven Leonardo tuvo tiempo de intentar trasformar y refinar la cocina de la época con otra: vistosa, decorativa, hecha de pequeñas porciones. ¿Les suena esto?
Al final la nouvelle cuisine no va a ser tan nouvelle. Pero los ciudadanos de Florencia estaban acostumbrados a un yantar algo más salvaje, copioso y burdo, así que la nueva cocina de Leonardo no pasó de ser sino un objeto de befa y mofa por parte del pueblo llano.
Un incomprendido, vaya. Un incomprendido y un adelantado, como en todo lo que hizo. Porque la extravagancia, –con la que algunos confunden el glamour, la exclusividad, e incluso la modernidad–, no es sino alimento de la vanidad, y más en gastronomía.
Más de 500 años después encontramos numerosos ejemplos de ello. El último: la tradicional costilla con patatas fritas ha hecho un regreso triunfal y elegante a Nueva York, aunque en el país de la carne de vacuno el bocado de moda viene de Japón y puede costarle hasta mil dólares el plato al comensal más exigente.
El último grito en materia de gastronomía son los «steak lounges», en los que el lomo se degusta con elaboradas decoraciones. Es algo así como el Rolls Royce de la carne vacuna. El manjar procede del wagyu, una raza japonesa que ha revolucionado el plato nacional. El entusiasmo es tal que «Nello», un restaurante italiano de la Avenida Madison, cobra 750 dólares (635 euros) por un plato de 450 gramos de wagyu, acompañado de «patatas fritas italianas».
Cien mil pesetas por unas costillas con patatas fritas. Por muy wagyu que sea. No es de extrañar que Tom Wolf centrara en Manhattan su Hogera de las vanidades.
Ponemos a cocer las patatas en un cazo con agua y sal, peladas y cortadas en cubos de unos 3 centímetros de arista. Las tendremos 7 minutos, porque las queremos enteras. Sacamos y reservamos. En ese mismo agua, ponemos a cocer las judías verdes, a las ...
«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
El momento más adecuado para incorporar a un guiso especias que van a utilizarse ralladas (como la nuez moscada) o molidas (como las pimientas) es a pocos minutos del final de la cocción. Las pimientas en grano se usan al principio para largas cocciones. ...