God save the Queen. Nuestros vecinos –y asiduos visitantes– británicos siempre han tenido sus cosas. Su férrea adhesión a las tra diciones les han llevado a peculiaridades tales como la de conducir por la izquierda, comer tortilla con salsa de menta o considerar que cuando en el Canal de la Mancha hay temporal, Europa está aislada.
No suelen usar servilletas, desconocen en general el uso y función del bidé, de vez en cuando comen pescado –no dorada, lubina, boquerones o merluza, no: pescado, así, de manera indefinida; fish– pero sobre todo comen chips: patatas fritas. Les encantan los sandwiches... y hasta ahí suele llegar el horizonte gastronómico de un british medio.
Bueno, pues recientemente han dado otra muestra de su apego al rancio pasado: La Comisión Europea acaba de avalar su sistema de medidas, por lo que podrán continuar calculando el peso en libras y onzas y las distancias por carretera en millas. Se trata del sistema imperial británico, que fue exportado a las colonias, por lo que de él deriva el actual modelo estadounidense. La decisión significa que los tejidos, las maderas y otros materiales de la construcción podrán también seguir vendiéndose por yardas, pies o pulgadas para desesperación de los europeos continentales, familiarizados sólo con el sistema métrico decimal (cuyo origen se remonta a hace más de dos mil años, cuando los indios introdujeron el cero).
Esta decisión supone que se debe mantener indefinidamente el doble sistema de etiquetaje de los productos en las tiendas del Reino Unido. Seguirá, por tanto, el lío enorme entre gramos y kilos y libras y onzas, aunque ellos podrán seguir haciendo la compra como hasta ahora, pidiendo la leche y la cerveza se pide en pintas (0,56 litros)
Otro problema es el de los recetarios de cocina, donde el lío puede ser enorme. Claro que en este caso siempre podemos acudir a las tradicionales medidas populares: un puñado de, un pellizco, una cucharadita... De todas maneras, teniendo en cuenta las características de la gastronomía inglesa, tampoco importa mucho, digo yo, si no entendemos nada.
A lo dicho: God save the Queen
Ponemos a cocer las patatas en un cazo con agua y sal, peladas y cortadas en cubos de unos 3 centímetros de arista. Las tendremos 7 minutos, porque las queremos enteras. Sacamos y reservamos. En ese mismo agua, ponemos a cocer las judías verdes, a las ...
«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
El momento más adecuado para incorporar a un guiso especias que van a utilizarse ralladas (como la nuez moscada) o molidas (como las pimientas) es a pocos minutos del final de la cocción. Las pimientas en grano se usan al principio para largas cocciones. ...