Cubo de basura / LV
Si usted hace la compra con cierta asiduidad, se habrá dado cuenta de que una vez desembalados los productos para su organización en la despensa y el frigorífico, ha llenado una bolsa de basura con plásticos, cartones y poliuretanos mil... o una buena parte de cada uno de los tres cubos de basura, si es de los que reciclan. Se habrán dado cuenta también, que ahora se llena mucho antes el cubo de los vidrios o de los plásticos que el de los desperdicios orgánicos.
Y es que somos lo que tiramos. El desarrollo económico, y social impone modelos consumistas, crea nuevos clichés sociales, cambia la tipología de la familia y define por tanto nuevos modos de consumo. La sobreproducción, el sobreempaquetado provoca una insólita acumulación de basura. Una basura diferente a la de hace una década, sin más, pero basura, al fin y al cabo.
Una basura de nuevos ricos, de la que viven, por cierto, muchas personas: los outsider, los marginados por el sistema. Miles de personas esperan ansiosa mente el cierre de las grandes superficies para rebuscar entre los atestados contenedores de basura alimentos desechados por fecha de caducidad o por pequeños deterioros. Productos no aptos para los lineales pero que solucionan el día a día a los más necesitados.
Pero no solo aquellos a los que la pobreza les obliga a disputar las sobras de los demás. Hay también otra categoría de personas, que en Estados Unidos –¡cómo no!– ya tienen su nombre y su propia página web, que han adoptado voluntariamente el papel de consumidores de lo que los consumidores rechazan, como una forma militante de anticonsumismo. Son los freegans, los carroñeros del primer mundo, los antisistema que se alimentan de los deshechos en un esfuerzo por reducir al mínimo su apoyo a las empresas y su impacto ambiental.
En España existen opciones menos radicales. Hay todo un colectivo en torno a la página basurama.org, que ha centrado su área de estudio y actuación en los procesos productivos, la generación de desechos que éstos implican y las posibilidades creativas que susci ta esta coyuntura. Sostienen, entre otras cosas, que el reciclaje no es sino un elixir para lavar conciencias. Reciclamos, luego podemos consumir.. Es una manera de verlo.
Ponemos a cocer las patatas en un cazo con agua y sal, peladas y cortadas en cubos de unos 3 centímetros de arista. Las tendremos 7 minutos, porque las queremos enteras. Sacamos y reservamos. En ese mismo agua, ponemos a cocer las judías verdes, a las ...
«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
El momento más adecuado para incorporar a un guiso especias que van a utilizarse ralladas (como la nuez moscada) o molidas (como las pimientas) es a pocos minutos del final de la cocción. Las pimientas en grano se usan al principio para largas cocciones. ...