Tomate
Quizá los de mediana edad (curioso eufemismo) recuerden una canción libertaria que decía aquello de: «Qué culpa tiene el tomate/que está tranquilo en su mata/y viene un h. de p./ y lo mete en una lata/y lo manda pa Caracas». Pues a la vista de cómo vienen las jóvenes generaciones, tenemos una buena noticia para el tomate: podrá seguir tranquilo en su mata.
Uno de cada cinco escolares no ha probado nunca un tomate.
Así: como se lo cuento. El tomate natural, se entiende; no hablamos aquí de salsas elaboradas, ketchups y cosas parecidas. Lo que viene siendo un tomate. Pero no para aquí la cosa: un estudio de la Fundación Dieta Mediterránea pone de manifiesto que hay alimentos que muchos jóvenes no comen nunca: el 22,75% no conoce el sabor del espárrago, el 14,77% no ha probado la naranja y un 15,87% las zanahorias.
Y ahora las preguntas: ¿En qué están pensando los padres de estos críos? Item más: ¿en que, los directores de los centros donde seguro muchos de ellos comen? ¿Cómo es posible que un niño escolarizado del primer mundo no haya comido nunca una naranja, un tomate, un espárrago? Que no los haya probado nunca un niño de Burundi o Burkina Faso, por un poner, es dramáticamente comprensible, y de paso, inaceptable. Pero que un cachorro de la sociedad de la opulencia, de esta cultura de la saciedad y la sobrealimentación no lo haya hecho, es, entre otras cosas, una inmoralidad.
Claro que si acudimos a otros estudios, todo se revela muy coherente: la mitad de los niños españoles rechaza lo que le ponen en la mesa y uno de cada tres sólo come lo que le gusta. ¡Ay, aquellas madres que aguantaban la presión de ponerles a sus hijos una y otra vez delante el mismo plato de lentejas, hasta que el vástago rebelde, rendido, acababa engulléndolas! Y en fin, muchos de los que calzamos esa mediana edad (?) nos estaremos acordando ahora de lo que nos ganábamos de nuestro señor padre si rechazábamos el plato de sopa. Pero claro, eso ahora no es políticamente correcto.
Pues eso: que se siga quedando tranquilo en su mata. El tomate, digo.
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«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
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