Vacas
Comer carne acelera el cambio climático. ¿Qué?, ¿Cómo se les ha quedado el cuerpo?. Y la culpa de todo la tienen... los pedos de las vacas. Como se lo cuento.
En fin, ya sé que hablar de cuestiones escatológicas no parece muy apropiado en una página de gastronomía. La convención social siempre ha querido que el refectorio y las letrinas estén lo más separados posible. Sin embargo no podemos olvidar que en el cuerpo de los animales es una simple cuestión de inputs y outputs, que diría un snob.
A lo que vamos. A medida que las sociedades humanas se han ido enriqueciendo, la demanda de proteína animal –de carne– se ha ido multiplicando. La oferta mundial de carne en 1961 era de 64 millones de toneladas y ha llegado a 258 millones en el 2007. Y para satisfacerla han proliferado monstruosas estructuras industriales de animales en confinamiento destinados a la alimentación humana, unos complejos productivos cuyos inputs –otra vez el snob– son grandes cantidades de energía, así como de maíz, soja y otros cereales: unas necesidades que han provocado la destrucción de grandes extensiones de selvas tropicales en todo el mundo y están contribuyendo al encarecimiento de estos productos, básicos en la alimentación de los países pobres.
Y los ouputs son deshechos altamente contaminantes del suelo, que además alcanzan los acuíferos, por una parte, y por otra... las flatulencias de los animales. Se calcula que la quinta parte de los gases de efecto invernadero tiene esta procedencia. Más que el transporte, por ejemplo.
Recientemente el catedrático de microbiología de la Universidad de Murcia Mariano Gacto presentó un estudio en el que se afirma que una vaca expulsa cada año de 90 a 100 kilos de metano, cantidad que equivale, aproximadamente, a las emisiones que produce un coche durante mil kilómetros. Animalicos. Estos datos le hacen afirmar al catedrático que las actividades agrícolas y ganaderas pueden convertirse «en un serio peligro» para la continuidad de la especie humana.
En fin, lejos de mi intención provocar que cuando vayan a degustar ustedes un jugoso entrecot se les venga a la mente el pedo de una vaca. Pero, vaya, que es para pensárselo.
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«La cocina es un lenguaje mediante el cual se puede expresar armonía, creatividad, felicidad, belleza, poesía, complejidad, magia, humor provocación, cultura».
(Primero de los 23 puntos que componen el ideario de el Bulli, formalizado en 2005)
En castellano ...
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