Cápsulas de Nespresso
George Clooney lo ha conseguido. El galán por el que suspiran millones de damas de todo el mundo, el actor que lo mismo se toma un martini enfriado por los congelados testículos de un toro que nos despide con su «Good night and good luck» ha logrado convertir una simple maquinita de café en un icono. El nespresso.
Si en 1944 Earl Silas Tupper lanzó al mundo su tupperware y convirtió a millones de amas de casa en una especie de secta demoníaca enganchada a los envases de plástico; si en 1946 a un científico británico que desarrollaba el primer radar se le derritió una pastilla de chocolate que llevaba en el pantalón al acercarse a uno de los componentes, lo que llevó a la invención del horno microondas; o si en los años setenta miles de españoles se sometieron a demostraciones de un robot mágico para posteriormente sufrir una adicción a un artilugio de cocina llamado Thermomix, ahora es la hora del nespresso.
Esta maquinita ha llevado la modernidad a la degustación doméstica del café. Queda lejos ya, casi en blanco y negro, la imagen de Juan Valdés con su burro cargado de sacos de grano, o aquél grito de Juan Guerra: Ójala que llueva café en el campo. Ahora, gracias al invento, cualquiera puede convertirse en un experto catador de café, en un especialista en el tema y con una estudiada indiferencia preguntarles a sus invitados: «¿Espresso, vienés, arábigo; lo quieres suave, intenso, aromatizado; meloso, sutil, con cuerpo?». ¡Coño, quiero un café!.
El hijo de tres años de una amiga mía le espeta al primero que aparece por la puerta (el cartero, el butanero o un par de testigos de Jehová): «¿Quiedes un café?» Al crío le fascinan las capsulitas de colores y está loco por hacer funcionar la maquinita.
Pues eso: como niños.
El día anterior colocamos el trigo en un bol y lo aireamos con las manos mientras soplamos para eliminar el polvillo o pelusilla que tiene. Lo ponemos a remojo hasta el día siguiente (al menos 12 horas). Antes de empezar el guiso, ponemos las almejas
Existen referencias al trigo en la alimentación humana en las tablillas de escritura cuneiforme de la civilización de Sumer, en zonas que hoy ocupa la moderna Irak. Después, el trigo pasó del valle del Nilo a las civilizaciones griega y romana, y de
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...