Si Laurel y Hardy levantaran la cabeza, uno de ellos se volvería inmediatamente a la tumba espantado: Hardy, ‘El Gordo’. Y es que a penalidades que sobrellevan como las de la salud derivadas de su sobrepeso, o sociales, consecuencia de una imagen estandarizada que castiga a las tallas XL y a sus portadores a la exclusión, se unen ahora otras devenidas de investigaciones sobre la contribución de los obesos a la contaminación del medio ambiente. Un estudio del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos ha calculado que entre 1960 y 2002 se podrían haber ahorrado el 0,7% de las emisiones de CO2 y de gasto de combustible... si los usuarios del transporte no hubieran sido obesos. O sea, que se consumieron 3.700 millones de litros de gasolina de más porque los americanos estaban demasiado gordos. Naturalmente, puro reduccionismo: ya sabemos que transportar una carga de 50 kilos en un vehículo automóvil gasta menos combustible que hacerlo con una de 100, aunque esta carga pertenezca al género humano. Se podría lograr el mismo efecto si produjéramos menos automóviles o si promoviéramos el uso de energías limpias en detrimento del petróleo. Pero no: la culpa del cambio climático la van a tener los gordos. Otro estudio, éste británico, señala que cada persona obesa es responsable de casi una tonelada más de dióxido de carbono por año que una delgada. Los autores de este estudio confrontaron una sociedad delgada, como la de Vietnam, que consume un 20% menos de alimentos con la de Estados Unidos, en la que el 40% de la población es obesa. Claro, aquí falta decir que estamos comparando una sociedad eminentemente rural y campesina con una de las sociedades más industrializadas del mundo.
Como se dice en mi pueblo, «calvos detrás de las orejas, que se han quedado todos». Y el pobre Hardy removiéndose en su tumba.
Cortamos la pechuga de pollo en filetes finos y los colocamos en una fuente. Los regamos con salsa teriyaki, los tapamos con papel film y los dejamos marinando durante 30 minutos.
Ponemos a hervir agua en un cazo. Cuando borbotee, lo apartamos del fuego ...
¿Qué sería de la cocina sin las salsas? De su importancia a lo largo de la historia da fe el hecho de que muchas de ellas fueron creadas o descubiertas por personajes de cierta relevancia social en su época. Una de las más conocidas, nuestra salsa mahonesa, ...
Una forma de darle un toque diferente una vinagreta es incorporar zumo de naranja, que aportará un matiz cítrico y dulce a un tiempo. En ese caso es interesante añadir unas gotas de vinagre para reforzar el punto ácido.
Elaboración : Para esta preparación de este pescado lo que debemos hace es meter el salmón en un tapar o bandeja con profundidad y colocarle por capas el eneldo luego
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