El hambre y la guerra, dos de los cuatro jinetes del Apocalipsis siempre han cabalgado juntos. Y no solo por la directa relación entre las devastaciones bélicas y las subsiguientes e inevitables hambrunas que históricamente han asolado a los pueblos en conflicto. Esa relación también ha existido en positivo. La tecnología de la guerra, la industria militar ha motivado grandes avances en la obtención, producción y conservación de alimentos. Y es que los ejércitos humanos siempre han necesitado comer. Y el primer ejemplo de todos es el de la sal. Su utilidad como saborizante y, aún más como conservante la convirtió en moneda de cambio y pago para las legiones romanas, hasta tal punto que acabó acuñándose el término ‘salario’ con el significado de pago por un trabajo. De hecho Los romanos fueron los primeros en plantearse la necesidad de aprovisionar a sus ejércitos a medida que se iban extendiendo a zonas cada vez más alejadas de Roma dando origen al concepto de logística militar, término que fue acuñado por el general francés Antoine-Henri de Jomini en el siglo XIX.
La conserva de alimentos en latas tuvo su origen en los intentos de alimentar eficazmente a los ejércitos napoleónicos, procurando liberar sus movimientos de la necesidad de lograr alimentos frescos. Aquí se produjo una de esas absurdas anécdotas de la historia: entre la invención de las latas y la del abrelatas pasaron ¡40 años!, para desesperación de los pobres infantes que debían usar sus bayonetas. El concepto de ‘catering’ tiene sus antecedentes en los sistemas móviles de provisión de alimentos y su cocinado; en las cocinas de campaña rodantes o ‘Gulashkanone’, del Ejército alemán en la Segunda Guerra mundial. Las raciones de combate han sido un invento que han servido para operaciones humanitarias...
La cara y la cruz de toda actividad humana.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...