Me ha vuelto a pasar. Ya que estaba en la calle me he pasado por el súper para hacer la compra, y al pasar por caja, me ha vuelto a sorprender, una vez más, la pregunta de la cajera: «¿Quiere bolsas?» ¡Coññño, se me han vuelto a olvidar las que tengo preparadas en casa! Claro, si es que, cuando he salido, no tenía previsto comprar. En fin, a pasar por la tonta humillación de pagar unos céntimos por algo que durante el resto de tu vida anterior te lo daban gratis. El caso es que la medida ha funcionado: desde que entró en vigor el Plan Nacional Integrado de Residuos, en 2009, los españoles hemos dejado de consumir un 50% de bolsas de plástico. Y el asunto no es moco de pavo: este tipo de envase tarda alrededor de cien años en descomponerse, y tan sólo el 10% de ellas acaba en los contenedores amarillos para su reciclaje. Vale, bueno, sí, pero entonces, ¿qué alternativa tenemos? Una de ellas es llevar siempre en el coche un par de bolsas para la compra; claro que si se te ocurre hacer la compra cuando has dejado el coche en casa vas listo; incluso, podemos volver a aquellas bolsas de malla que estuvieron tan de moda hace unos años. Que sí, que eran muy poco discretas y dejaban ver a la vecina lo que habíamos comprado: «Sí, sí; mucha crisis, pero la del quinto comprando paté del bueno». O: «¿Has visto al del tercero, cómo le pega al whisky?». Al final, lo más cómodo, lo más práctico es lo de siempre: el típico carrito de la compra con ruedas, que las abuelas se han resistido siempre a abandonar. Claro que, uno aboga por un ‘agiornamento’ del carrito de la compra. Porque ahora mismo, el artilugio es sinónimo o de maruja de barrio popular, tipo princesa del pueblo en chándal, o de edad provecta. Y es que… esos cuadros escoceses verdes o rojos han hecho mucho daño. Así que antes de que en 2018 desaparezcan definitivamente las bolsas de plástico de un solo uso, los consumidores necesitamos una alternativa digna. A ver si se pone a ello Javier Mariscal, hombre.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...