Angela Merkel
Uno empieza a estar de los alemanes hasta las ‘kartofen’ (por no mencionar otro producto más ‘avícola’). Nos tiene la señora Merkel en un sin vivir a cuenta de las cuentas de la crisis, dictando cátedra a toda Europa sobre cómo gestionar sus economías –ahora a endeudarse, ahora a contraer las inversiones, cuidado con el déficit...–, señalando a los españoles con el dedo (ahora que está tan de moda el método digital) y exhortándonos a trabajar más, a tener menos vacaciones y a jubilarnos más tarde (cuando es así que los alemanes tienen las mismas vacaciones, y se jubilan a la vez, pero sobre todo, siendo así que ganan mucho más que nosotros y trabajan bastantes menos horas). Cuando se produjo el accidente en la central nuclear japonesa de Fukushima, le faltó tiempo al comisario europeo de Energía, el alemán Günther Oettinger, para ponernos los ‘productos avícolas’ a la altura del nudo de la corbata, calificando la situación de apocalíptica, nada menos. Todo un ejercicio de prudencia y responsabilidad. Y ahora, los malditos pepinos. Empiezan a detectarse casos de infección por a bacteria E.coli que puede causar hemorragias en el sistema digestivo, en Hamburgo, y a las primeras de cambio, con tres muertos sobre la mesa (de autopsias) las autoridades sanitarias alemanas señalan inmediatamente a los pepinos españoles, provocando una alarma en toda Europa y el cierre de los mercados a las producciones, no solo de pepinos, sino de cualquier productos agrícola español. Total, cientos de millones de euros en pérdidas, y un sector, clave en la recuperación económica, como es el exportador, con las cuentas de resultados temblando. Ahora sale una ministra alemana pidiendo perdón por la la acusación, cuando ni siquiera se habían iniciado los análisis... y cuando todo el daño ya está hecho.
Pues eso, hasta las ‘kartofen’. Dan ganas de decirles que se metan los pepinos... por donde amargan.
Ponemos un dedo de aceite en una cazuela ancha y ponemos a confitar la cebolla, y los pimientos cortados en juliana, la zanahoria, pelada y cortada en tiras sacadas con el propio pelador, y los ajos en láminas gruesas. Añadimos la pimienta negra, las ...
Para suavizar el sabor de las cebolletas, podemos escaldarlas (sumergirlas en agua hirviendo) durante 1 minuto y pasarlas inmediatamente después por agua fría. Conseguiremos así que pierdan su ‘bravura’.
Una forma de darle un toque diferente una vinagreta es incorporar zumo de naranja, que aportará un matiz cítrico y dulce a un tiempo. En ese caso es interesante añadir unas gotas de vinagre para reforzar el punto ácido.
Elaboración Dorar el rodaballo en la plancha, añadir tomillo, ajo y piñones, y acabar en el horno a 175 grados durante 5 minutos y emplatar con el resto de ingredientes. ...
(+) Más recetas de restaurantes.