Taza de café
Se vende en las mejores cafeterías de Nueva York. a 40 dólares la taza. Un café. Una taza de café a unas 5.000 púas de las de antes. La pasta y el azúcar se lo regalan. Y es que el Kopi Luwak, el café más caro del mundo, se logra mediante un exótico método de elaboración que deviene en un producto que quintaesencia la sofisticación más elevada. En Román Paladino: tan exclusivo bebedizo procede de las semillas de café ingeridas y cagadas (lo dije: en Román Paladino) por la civeta, un mamífero de apariencia felina que vive en Indonesia, Filipinas, Vietnam y en algunas zonas de la India. Sí señores: la clave para lograr su alabado aroma con reminiscencias terrosas y su suave y delicado sabor está en el tránsito de semillas de café a través del aparato digestivo-intestinal del susodicho bicho, que las ingiere y defeca sin haberlas digerido, pero sí fermentado ligeramente. Dicen los expertos que el proceso proporciona al Kopi Luwak «un sabor rico y pesado, con toques de caramelo y chocolate». En fin, no se yo si estas referencias provocan imágenes especialmente evocadoras teniendo en cuenta el trayecto de las semillas. Y dicen los científicos que lo que da ese sabor único a este peculiar café es la fermentación parcial provocada por los ácidos estomacales de la civeta y sus enzimas digestivas. Y es que el auténtico maestro cafetero es el tal bichito, que sólo ingiere los granos de mejor calidad. A ver si se va enterando Juan Valdés. De todas maneras, no debemos escandalizarnos de esta relación tan directa entre el refectorio y la letrina, entre la ingesta y la evacuación, entre los inputs y los outputs (que diría un moderno). Piensen en lo que ha pasado durante años por un intestino que luego alegremente nos comemos en unos callos a la madrileña: mierda, sin ir más lejos. Lo que uno nunca es capaz de imaginar es qué pasó por la cabeza del primer individuo al que se le ocurrió coger mierda de civeta, molerla, infusionarla... ¡y bebérsela!
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...