La Guía Michelín
Todos los expertos parecen coincidir en señalar a la gastronomía como uno de los motores que empujan el desarrollo del sector turístico. Esta apreciación es muy importante en una región como ésta, en la que el peso del sector en el conjunto de la economía regional es muy relevante. Y esa apreciación, además, está respaldada por la realidad en otras comunidades donde la gastronomía ha adquirido tintes de auténtico polo de atracción turística por sí misma y los grandes chefs han sido elevados a la categoría de personajes mediáticos, de auténticos embajadores de esa zona. Y la gran pregunta es: ¿por qué la gastronomía murciana no goza de esas potencialidades? Estamos cansados de oír que en Murcia se come muy bien, una sentencia que, con ser cierta, no es relevante en relación con el contexto que manejamos. Se come muy bien en toda España y en algunos sitios, mejor que aquí. Esa no es la cuestión; la cuestión es ¿qué hacer para que un número significativo de personas se plantee, a la hora de programar un viaje de ocio, venir a Murcia atraído por su gastronomía?
En primer lugar, formación. Pero no formación para aliviar el paro entre los jóvenes que se han quedado colgados de la construcción. De eso ya tenemos y es necesaria y eficaz para sus objetivos. Hablamos de formación a nivel universitario: necesitamos formar grandes chefs, innovadores y creativos, capaces de recoger la coquinaria tradicional y elevarla a otra categoría. Necesitamos, también, apoyo decidido de las administraciones: ayudas y subvenciones, facilidades para quienes despunten, becas de viajes de estudios a otras gastronomías del mundo... Y necesitamos que cuando alguien despunte, lo comprendamos y ayudemos y no lo critiquemos o denostemos.
Cosa de años, esto.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...