Portada de "El sueño del celta"
Joseph Conrad lo relató a finales del XIX en ‘El corazón de las tinieblas’. Ahora lo ha vuelto a contar magistralmente Mario Vargas Llosa, en ‘El sueño del celta’, la obra por la que ha obtenido el Premio Nobel : una parte sustancial de la prosperidad de las naciones occidentales se cimenta sobre los ríos de sangre que el colonialismo hizo correr en África y América.Tras la descolonización, ¿algo ha cambiado? En absoluto. Las materias primas que ahora establecen un corte radical entre prosperidad y pobreza, entre bienestar e inanición y hambre es otra, se llama ‘mercado’ o ‘especulación’, pero su control sigue estando en las mismas manos. Tras la burbuja inmobiliaria ha llegado la burbuja alimentaria, que también es financiera. Los precios de los alimentos están alcanzando cotas nunca vistas, que están arrojando a la pobreza y al hambre a millones de personas en el mundo. Y pese a lo que se sostenga, no es debido a la caída de las producciones por pérdida de cosechas. Hasta no hace mucho, las naciones compensaban los riesgos de la agricultura con almacenes de reserva, aranceles, precios de referencia que no podían ser rebasados; es decir, los estados utilizaban la soberanía nacional para evitar flutuaciones y riesgos. La globalización, de la mano de las políticas neoliberales, consiguió eliminar trabas regulatorias. Y al final, lo que para un ciudadano del Tercer Mundo es arroz o maíz, para los mercados es un ‘futuro’, una apuesta sobre un contrato de compraventa de una materia prima a una fecha determinada. En 1991 Goldman Sachs, una de las entidades responsables de la crisis actual, creó un índice con los ocho productos primarios: el Dow Jones de los alimentos. En 2006 la bolsa de Nueva York se unió a la de Ámsterdam, Bruselas, Lisboa y París para crear una bolsa unificada de futuros, factor que contribuyó a iniciar la burbuja alimentaria.
La nueva crisis está en marcha. Pero en ésta no se quedarán millones de personas sin casa. Se quedarán sin vida.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...