Un huevo
Un crujiente pedazo de pan de hogaza deslizándose delicadamente sobre la dorada superficie, rompiendo la membrana exterior y provocando un glorioso derrame de untuosa materia amarilla, impregnando la miga antigua de un sabor inigualable... ¡Ah, qué placer, un par de huevos de corral fritos, la clara con sus puntillas, casi cruda la yema... Bueno, pues este delirio gastronómico, definitivo en su simpleza, ha estado vedado durante décadas a quienes debían cuidar sus niveles de colesterol. Ibas al médico y te decía: «Los huevos, fuera», y te había tocado bien los c... El médico entendía que por el bien de tu salud, es decir que por uebos no debías comer huevos. Y no, no teman que no se ha deslizado ningún duende de imprenta. Uebos, así, sin ‘h’ y con ‘b’ es una palabra del español, aunque ya en desuso, que significa ‘necesidad’, procedente del latín ’opus’. Lo curioso del caso es que este significado se transfirió a la expresión popular que en realidad hace referencia a los genitales, pero escrita con ‘h’ y con ‘b’. Y así decimos de «hacer algo por huevos».
Con ‘h’ o sin ‘h’, afortunadamente los avances científicos han rehabilitado a ese cuerpo ovalado que producen las hembras de algunas especies animales...» Tras años de cargar contra la alta proporción de colesterol presente en la yema de los huevos y de animar a la limitación de su consumo, ahora resulta que en EE UU se acaba de descubrir que los huevos de gallina tienen menos colesterol que hace una década. Concretamente un 14% menos. De paso, se asegura que contienen una mayor cantidad de vitamina D que la que se suponía anteriormente.
Así, los investigadores han determinado que los adultos (que no tengan un grave problema de hipercolesterolemia) pueden disfrutar tranquilamente de esta joya a razón de uno al día sin problemas. ¡Qué huevos!
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...