Turismo
Llevamos unos años oyendo una misma cantinela: el turismo de sol y playa ha tocado techo en nuestra comunidad (y en otras). Se trata de un tipo de turismo estacional que cubre la oferta hotelera y de apartamentos sólo durante unas épocas determinadas del año. Es un turismo, además, que sufre una dura competencia exterior en servicios y relación calidad-precio. Se impone, por tanto, buscar otras alternativas y se mencionan conceptos como turismo cultural, en el que difícilmente podemos competir con otras regiones. No se trata tanto de organizar eventos (Manifesta, SOS) como de mantener unas infraestructuras permanentes y un patrimonio bien conservado. Podría decirse que la región necesitaría muchos teatros romanos como el de Cartagena. Otra de las opciones que se barajan cuando se habla de alternativas al turismo playero es el turismo de congresos. No somos tampoco una gran potencia en eso: necesitamos, para empezar mejores comunicaciones (un aeropuerto, ya en construcción, y el AVE, que nunca llega) y más infraestructura hotelera urbana. Con el turismo gastronómico poco podemos competir con las comunidades del norte de la Península, y con falta total de apoyo por parte de la administración (¿Habrán felicitado ya a nuestro flamante primer estrella Michelín?).
Y por fin, el turismo rural, otra alternativa o complemento al turismo masivo de costa. Pues bien, según un reciente estudio, la Región de Murcia es el destino menos demandado por los usuarios españoles de turismo rural, ya que es elegido sólo por un 1% de ellos. Pues estamos ‘apañaos’ Hemos pasado del ‘Murcia qué hermosa eres’ al ‘No tipical’ con el mismo resultado.
Necesitamos una consejería de turismo de verdad; no unas competencias diluidas en una consejería donde pesa en exceso la deriva ‘culta’ del consejero.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...