Mucho chino
De que hay mucho chino en China, creo que a nadie le cabe la menor duda. Unos 1.300 millones, chino arriba, chino abajo. Hay tantos que no caben y por eso se están extendiendo por todo el mundo. Están comprando Estados Unidos a plazos, se desparraman por África, copan los centros comerciales de las ciudades europeas... Cómo son las cosas: hace treinta años el régimen comunista chino era el enemigo declarado del capitalismo occidental. Con la disolución de la URRSS, el gran país asiático pasó a ocupar el puesto del diablo en el imaginario de la ideología dominante. Y de pronto, resulta que China se convierte al capitalismo a lo bestia, sin las ¿contramedidas? propias de un estado democrático, con una fuerza laboral inmensa, casi esclavizada y, por tanto con unos costes de producción imposibles para las economías occidentales. ¿No queríamos una China capitalista? Pues taza y media.
A los chinos siempre les hemos mirado por aquí como por encima del hombro, con un apenas disimulado complejo de superioridad: son los de los restaurantes y los comercios de baratillo. Si, si. Pero los ‘mercachino’ empiezan a ser más grandes que los Mercadona, el pequeño comercio comienza a estar en sus manos y acaba de llegar de visita el vice primer ministro chino a perdonarnos la vida: China mantiene su confianza en la economía española y seguirá comprando deuda, ha sido su mensaje. Por cierto que de la visita salieron también importantes acuerdos para las empresas españolas, especialmente las alimentarias: jamón, vino y aceite de oliva son los alimentos que entusiasman a los chinos. Pues aquí vamos a tener que comer mortadela con fanta, porque no sé de dónde va a salir tanto cerdo (?).
En fin, ya lo dijo Napoleón: «Cuando China se levante, la tierra temblará». Una vez más, ojo al ‘peligro amarillo’.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...