Mujeres
«Viva el vino y las mujeres/y las rosas que calienta nuestro sol/ Viva el vino y las mujeres,/ que por algo son regalo del Señor/.
Seguro que se acuerdan de esta copla cantada por Manolo Escobar, el del carro. Todo un reflejo de una España algo casposa, afortunadamente superada (?) Y es que esto pasaba cuando el vino era cosa... de hombres, como el coñá. Y sobre todo cuando el vino era un producto de baja calidad vendido a granel o despachado en ‘chatos’ en las barras de las tabernas. Hoy se piden marcas, o por lo menos, denominaciones de origen. («Ponme un Rioja, ponme un Jumilla»). Ya no se piden ‘chatos’ de vino.
Hay que desterrar varios mitos respecto del binomio vino-mujer. Uno de ellos es que a diferencia de la creencia generalizada de que las mujeres prefieren los vinos blancos o rosados, se inclinan más por el tinto. Un estudio del Observatorio Español del Vino ha intentado fijar una tipología de consumidoras de vino:
Curiosa: Representa el 24%, tienen entre 40 y 50 años, el tinto y el blanco son sus bebidas favoritas, siempre que sean vinos con estilo y clase.
Tradicional: son un 22% del total, tienen entre 55 y 65 años. Prefieren el tinto, las marcas de siempre, y a la hora de consumirlo, lo hacen en casa muy frecuentemente.
Ligera: (con perdón) Representa el 17%. Son mujeres de entre 30 y 40 años. Prefieren rosados y blancos que tengan una imagen fresca y moderna para consumir en las comidas.
Entusiasta: constituyen el 15% del total de consumidoras. No se ajustan a ningún rango concreto de edad, pero beben todo tipo de vinos en cualquier momento de consumo.
Joven: Representan el 11%. Se encuentran entre los 18 y 25 años y su consumo es bajo, prefieren la cerveza entre otras cosas porque es más barata.
Pues eso, que viva el vino... y las mujeres.
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