Turistas
En los años del desarrollismo descubrimos la gallina de los huevos de oro del turismo: ya saben; las suecas, los primeros bikinis, Alfredo Landa... y poco a poco, el ‘género’ nacional se fue apuntando a su manera: viaje en el abarrotado 600 con los niños, la suegra, el perro y el novio punki de la niña, a la busca y captura de un rayo de sol (ho,ho,ho) y una paella ‘mixta’ (¡que espanto, aquellas paellas mixtas). Un modelo ya superado. El atractivo, el polo de atracción que llenaba hoteles y restaurantes era el propio sector turístico. Se trataba de un sistema endogámico pasivo, puramente receptivo. Gracias al sol y la playa, el sector se ‘sentaba’ a esperar la llegada masiva de turistas.
Ahora, el sector turístico ya no es el objetivo, sino el complemento. Los focos de atracción de turistas, son muy diversos y el sector se ha convertido en el complemento necesario, en la herramienta. Y ya no vale esperar. Hay que buscar al turista que llene nuestros hoteles y restaurantes, y eso bien lo saben nuestros hoteleros. Ahora, el turista que deja dinero se mueve por motivaciones muy distintas a la de comerse una paella a la vez que se carboniza sobre la arena, y hay que alimentar esas motivaciones. El turista que deja dinero viaja a Murcia por el S.O.S y puede viajar por la Solheim Cup y viajará por la Paramount. Y de paso, naturalmente, tendrá que alojarse, tendrá que comer... Y aquí está otra clave: tendrá que comer. Más de cinco millones de turistas al año se mueven en función de criterios gastronómicos. Una vez en el lugar seleccionado por esos criterios, se moverá en los alrededores y acudirá a otras ofertas. Pero la puerta de entrada, de llegada, es la gastronomía. Esta Región necesita un impulso a su oferta gastronómica, No nos vale la autocomplacencia y el ‘qué bueno es todo lo nuestro’. Pues eso.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...