Las feministas es que no se enteran. Décadas de lucha en pro de los derechos de la mujer, páginas de historia escritas a fuego y sangre para lograr el voto femenino, la liberación sexual, o la persecución judicial de los malos tratos domésticos, y se siguen olvidando de uno de los inventos más malignos y crueles que azota a las amas de casa: el apartamento.Y no es una película.
Generalmente, dícese apartamento de un pequeño cubículo ubicado a cierta distancia de una costa (de 0 a 50 kilómetros), construído con endebles materiales, cuyo alquiler alcanza cifras astrónómicas durante la temporada veraniega y que constituye el lugar de vacación de un buen número de familias españolas. ¿Y qué supone para un ama de casa que su marido haya alquilado un apartamento?: ¿Holganza, descanso, relajamiento, falta de obligaciones... valores todos que constituyen la esencia de lo que se entiende por unas vacaciones? Ni mucho menos, sino todo lo contrario.
Nuestra sufrida amiga se seguirá deslomando igual que en su dulce hogar, ocupándose de todas las tareas domésticas, con las dificultades añadidas de hacerlo en un lugar desconocido. Se achicharrará guisando en una cocina ajena donde nunca encontrará lo que necesita, a una temperatura ambiente de 40º. Lo hará más sola que nunca porque su Paco y los niños han ido a disfrutar, por supuesto, y se pasan el día en la playa.
Deberá atender a más personas de las habituales porque al apartamento se habrán apuntado los dos niños de su hermana Puri («chica, si tenéis sitio de sobra») y el novio grunge de la nena. Estará continuamente limpiando la mierda que trae la prole de la arena y curando la picadura de medusa de Robertito o las quemaduras solares que han arrasado las corvas de su señor esposo. Y encima no podrá hablar con nadie porque los del apartamento de al lado son guiris. Si Flora Tristán levantara la cabeza, algo diría de esto.
Limpiamos las piezas de secreto de la mayor parte de la grasa que los cubre y cortamos cada pieza en dos, de tal manera que tendremos ocho filetes. Las salpimentamos y reservamos. En una bandeja apta para introducirla en el horno colocamos las patatas ...
Escenario, la terraza del restaurante de un resort de golf, de esos que jalonan –para bien y para mal– algunas zonas de la región. Protagonistas, cuatro fornidos británicos de mediana edad, seguramente catapultados desde los brumosos aeropuertos londinenses, ...
Cocemos unas espinacas en el microondas al máximo de potencia 5 minutos . Las removemos y seguimos otros cuatro minutos. En un bol mezclamos bien un nuez de mantequilla líquida, 1 cucharada de harina, un chorrito de vino blanco y otro de nata líquida. ...